Groupies, periodistas...

#PrimeraNETA Qué bien haría Raúl Jiménez en cerrar la boca una vez que terminen los partidos de la Selección Nacional mexicana; y qué bien haría Edson Álvarez en hacerle segunda. Intentar barnizar ese tipo de maderas no va a llevar a ningún lado: se ...

#PrimeraNETA

Qué bien haría Raúl Jiménez en cerrar la boca una vez que terminen los partidos de la Selección Nacional mexicana; y qué bien haría Edson Álvarez en hacerle segunda. Intentar barnizar ese tipo de maderas no va a llevar a ningún lado: se desperdiciarían cientos de galones.

Antes de que a Jiménez se le fuera lo boca en la cancha del TSM, rodeado de los patrocinadores de siempre y habiendo escuchado los abucheos después del silbatazo final, escuchó de su interlocutor-amigo-entrevistador la frase mágica: “Raúl, 30 minutos espectaculares, de lo mejor que le hemos visto al equipo mexicano”, después vinieron las cantaletas de siempre, esas que evidencian un vocabulario tan chato, corto y sin chiste como el desempeño de su equipo: “tuvimos nuestras oportunidades, pero no estuvimos tan finos a la hora de definir, pero hay que seguir trabajando, tenemos otro partido el martes”.

Después se declaró triste por jugar de local y ser abucheado, por escuchar “fuera Vasco” y, por el nada homofóbico grito de “puto”, dijo Raúl que “tal vez por eso siempre nos llevan a Estados Unidos”. Metros adelante Edson Álvarez, capitán del Tri, se burlaba de jugar en México: “Qué lindo es estar en casa, eh”.

Pues a los pocos días se los llevaron a donde querían: a Estados Unidos, allá causaron vergüenzas ante la cada vez menos leal afición chicana, perdieron contra la selección número 30 del ranking de la FIFA, Paraguay, escucharon el sonoro rugir del “puuuuuto”, y se fueron a la comodidad que brinda la king size en el hotel de cinco estrellas, envueltos en una estridente música de viento. Estridente, justa y tendiente a la perfección; no merecen menos.

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#SegundaNETA

Mientras los reporteros que cubren al Tri no corten con esa rara y enfermiza relación de querer ser amigos, fans, hinchas y groupies de los jugadores mexicanos, para después jugarle al periodista sagaz, puntilloso y avezado, el asunto no va a funcionar; la razón está a la vista de todos: las críticas van sesgadas, llevan filtro. Raro resulta escuchar a alguien hablar mal de sus amigos, y más raro aún cuando a ese amigo, además, se le idolatra.

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#NETASextras

¿Qué merece la Selección Mexicana de futbol? Como institución, merece procesos, talentos, canteras, confianza y juventudes. Como la actual Selección dirigida por Aguirre, sólo merece más oes en el grito de “putooooooooo”.

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