Gilbertos Moras
#PrimeraNETA La concacafkiana Copa Oro ganada por México hace algunas semanas funcionó para algunas cosas menos para las importantes: sirvió para titular las ocho columnas como: “Vuelve a ser Gigante”; sirvió para decir que la cantera del América es la que pone el ...
#PrimeraNETA
La concacafkiana Copa Oro ganada por México hace algunas semanas funcionó para algunas cosas menos para las importantes: sirvió para titular las ocho columnas como: “Vuelve a ser Gigante”; sirvió para decir que la cantera del América es la que pone el pecho por el pambol mexica; y sirvió también, entre algunas otras mentiras, para decir que Gilberto Mora, el jugador de 16 años propiedad de los Xolos de Tijuana, “es un garbanzo de a libra”.
Pensar que Mora es uno entre millones, que es la rara avis del deporte mexicano, es la salida más cómoda y menos valiente; es el discurso perfecto para sacudirse culpas al más puro y leal estilo mexica. Esa narrativa simplona y cobarde es muy peligrosa, porque busca camuflar el problema de fondo. Mora no es ninguna aguja en el pajar, hay decenas y decenas de esas agujas, el asunto es que están perdidas, abandonadas, ansiosas por querer ser descubiertas, sí, pero sin buscadores jamás lo serán.
Qué bueno que apareció Mora, qué malo el mensaje que vino con ello. Lo valioso de su aparición sirve para corroborar que el talento existe, que está perdido, que debe ser buscado y encontrado. La historia de Mora no es una historia de azar, ni es un asunto de fortuna.
Hay datos de esos que, aunque no se tenga un contexto claro, pueden ser muy fácilmente discriminados o corroborados, por ejemplo, que la campaña presidencial del presidente López Obrador costó 89 mdp, o que el valor real de los Gallos Blancos sea de 2 mil 600 mdp.
No se puede ni se debe creer que no haya más de un Gilberto Mora en un universo que ronda más de cuatro millones de habitantes; tomando en cuenta un universo de varones de entre 17 y 24 años. Si la búsqueda, además del sexo y la edad, exigiera que midieran más de 1.80 y fueran rubiecitos de ojo claro, pues otro gallo cantaría; ahí sí tendrían razón los mediocres directivos y los falsos buscadores de talento que aseguran que no hay Gilbertos Moras en varias partes del país.
#SegundaNETA
Ahora resulta que Marcel Ruiz también es descubrimiento. Tropiezan con sus argumentos quienes lo ven como el nuevo valor: hace más de cinco años Marcel ya daba clarísimas muestras en Gallos Blancos del talento que hoy van descubriendo otros.
No es que hoy se hayan revelado, es que pasaron seis años sin que nadie les hiciera caso. Con aquellos Gallos de Grupo Imagen debutaron –junto con Marcel– Luis Romo, Orbelín Pineda y Jordi Cortizo. Un común denominador: un hombre los supo ver... Javier Mier, hoy director deportivo de Chivas.
#NETASextras
Celebrar a y lo de Mora está muy bien, es lo justo, es lo correcto, pero pensar que Gilberto es la gema perdida que el azar y el cosmos nos han hecho favor de develar, es simplemente actuar y rumiar como siempre se ha hecho en buena parte del futbol mexicano. A la fácil y a la pinche. Es lo que hay.
