‘El Juli’, un torero “acanelado”

#PrimeraNETA No es que pague por no verlo, eso suena a disparate, pero ya no pago por verlo. Al menos, no en México. Mi morbo y mis ganas, mis esperanzas y apenitas mis certezas eran otras cuando lo vi anunciado en Sevilla, con Manzanares y Pablo Aguado, matando un ...

#PrimeraNETA

No es que pague por no verlo, eso suena a disparate, pero ya no pago por verlo. Al menos, no en México. Mi morbo y mis ganas, mis esperanzas y apenitas mis certezas eran otras cuando lo vi anunciado en Sevilla, con Manzanares y Pablo Aguado, matando un encierro de Garcigrande. “Hoy va a matar Garcichicos”, se escuchó en la calle Circo; mala cosa, mucho ambiente, “no hay billetes”. Y partieron plaza en Sevilla. La faena de El Juli, sus tres orejas y su séptima Puerta del Príncipe pudieran ser lo de menos, mas no su constante proceder que, no sé bien si juzgar de tramposo, pero, sin dudarlo de ventajoso; un espejo de América en Europa: casi siempre el toro escogido, bobito, que va y va como una carretilla, y que en las manos de un viejo y experimentadísimo maestro del toreo como El Juli, deja con la boca abierta a casi todos. A la tarde siguiente volví a la maestranza… un absoluto contraste: peligro, tensión, nerviosismo, y ese “uhhhh” que bien puede prologar la muerte de quien está frente del toro y que yo no recuerdo nunca haber escuchado en alguna plaza mexicana.

#SegundaNETA

Si en términos taurinos se complica entender el actuar de El Juli, hablemos de box: ¿Quién puede decir que El Canelo no es un atleta disciplinado? ¿Quién se atreve a tildarlo de poco experimentado? Saúl conoce toditas las entrañas del boxeo, lo ha mamado desde aquellos Sábados de Box, donde varios ya dudaban de la capacidad de sus rivales, pero él no hacía caso y se preparaba indomable para su siguiente pleito, con un nuevo rival a modo. Y así cuajó, se convirtió en figura mundial del boxeo. Pero lo que iba a pasar en su siguiente pelea, casi se podía escribir con meses de antelación. Bueno, pues eso pasa con El Juli, lo mismito.

#NETASextras

Me emocionaron más y me supieron mejor los muchos tiempos en La Barra de Inchausti, atendida por el encantador Isidro, que ver a Julián abrir la Puerta del Príncipe.

Y más barato. Tiempo se podía buscar pero ya no quedaba hueco para el postre; del dulce sabor en los labios, se encargaría más tarde Pablo Aguado.

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