“El jefe” Anselmi
¿Por qué había una cláusula de rescisión en el contrato de Martín con La Máquina? Eso hasta un ciego lo puede ver.
#PrimeraNETA
Y una vez más les afloró la dignidad. Hablan de faltas de respeto cuando a nadie respetan. El presidente de la maquinita “Chucuchú”, Víctor Velázquez, se limitó a declarar lo que dicen todos: que su institución es mucho más que una persona, que un entrenador o que el mejor de los jugadores. Las cableras se enlazan hasta La Noria, donde el reportero de la fuente se encarga de ventilar el sueldo de Anselmi: “El salario actual de Anselmi era de 120 mil dólares mensuales; dos millones 400 mil pesos al mes Vane”, mientras, Vane se ríe del dato en el set de ESPN. “Anselmi es otro que va a la lista de entrenadores fracasados, es otro que no pudo contra papá, contra el América”, opina otro trasnochado en su mesa de análisis. Otro enlace en vivo hasta las instalaciones de La Máquina asegura que “Anselmi se va a llevar software, y me dicen también que no quiere dejar los celulares que le proporcionó el club”. Ése es el tamaño de la cobertura, ése es el grueso de la opinión en las grandes cadenas deportivas. El Tuca Ferretti: “Nos ven la cara, escupen en el plato que nosotros les damos de comer. ¿Ya no existe una palabra de hombre?; lo que yo firmo, lo sostengo”, luego golpea la mesa para que su show acostumbrado tome más fuerza. Yo quisiera ver a Ricardo Ferretti decirle que no al Porto, sino hasta que termine su contrato con ESPN; porque para ellos no se trata de ir de un equipo a otro, se trata de deslealtad. ¿Por qué había una cláusula de rescisión en el contrato de Martín con La Máquina? Eso hasta un ciego lo puede ver: pues porque alguien se lo podía llevar. Se sabía, lo sabían. De otra manera no existiría tal cláusula. ¿Por qué los entrenadores tienen que llegar con el Jesús en la boca esperando que el dueño en turno no se vuelva loco y los corra a la jornada tres? Porque no tienen de otra. Pero hay entrenadores como Anselmi que pueden hacer todo lo contrario: tener a sus amos en ascuas esperando que no llegue alguien más rico a robárselos.
SegundaNETA
A Anselmi y a su equipo de trabajo habría que darle las gracias por varios motivos: por hacer que un club de nivel mundial volteara a ver al Cruz Azul; por regresar al estadio a una afición desencantada y aburrida. Y, desde otro ángulo hay que ver en Anselmi, como un joven de 35 años con grandísimas capacidades de negociador, y como conocedor absoluto de sus armas, que dicho sea de paso ha llegado a uno de los equipos con más participaciones en Liga de Campeones.
NETASextras
Tratan mejor a Rocha Moya que a Anselmi.
