Don Rafa

#PrimeraNETA Llegó el turno de Guadalajara. La plaza de toros Nuevo Progreso recibió el viernes pasado media estocada en buen sitio. Fue notificada de “el otorgamiento de una suspensión provisional por parte de un juez de Distrito del estado de Jalisco mediante el cual ...

#PrimeraNETA

Llegó el turno de Guadalajara. La plaza de toros Nuevo Progreso recibió el viernes pasado media estocada en buen sitio. Fue notificada de “el otorgamiento de una suspensión provisional por parte de un juez de Distrito del estado de Jalisco mediante el cual se les ordena suspender los espectáculos taurinos”. Todo esto a tres días de la despedida de Pablo Hermoso de Mendoza. Sólo les resta acatarlo. Esa media estocada para Guadalajara es un estoconazo para la fiesta brava mexicana. Sin la Plaza México, hoy convertida en cancha de tenis para ver a Carlitos Alcaraz, y sin la Santa María de Querétaro, por problemas estructurales, se ha desactivado una buena parte de la tauromaquia en México. ¿A quién le importa? A muy pocos. Evidentemente a los empresarios taurinos, a los toreros, y a todos aquellos actores que en el ruedo consiguen el sustento. ¿Les importa a los aficionados? Creo yo que a muy pocos, porque muy pocos quedan. Como casi todo en esta vida, los resultados de hoy son producto de las acciones de ayer, y echando un vistazo al ayer taurino en México, nos vamos a encontrar con poco, muy poco aseo, con muchas trampas: con toritos despuntados y puyas descomunales. Con injustos regalos provenientes del palco de la autoridad, con amistades cercanísimas entre toreros y prensa, con columnas que mienten, a cambio de recibir una “palmadita” de la “figura” del toreo, con toros descastados, con boletos impagables, con ilegales vetos. En general, nos vamos a encontrar con un triste espectáculo, carente de peligro. La gente ya se hartó.

#SegundaNETA

No es fácil explicar la crisis taurina de México a los no taurinos, menos a los antitaurinos.

Estos son radicales y sus argumentos suelen ser bobos y, claro, hoy saltan de felicidad por la nueva puerta que se ha cerrado: Guadalajara. Hagamos un símil entre la fiesta brava mexicana y el imaginario bar de copas El Tres Tercios. En la barra de El Tres Tercios se sirven extraordinarios tragos y la botana, que no es mala, va por cuenta de la casa. Al cabo de muchos años de éxito, don Rafa, el dueño de la taberna, se da cuenta que, comprando destilados adulterados a un nuevo proveedor, sus ganancias son mayores. Y sí, ganó más y más, hasta que un buen día, aquellos bebedores de excepción empezaron a vivir unas resacas de alarido.

#NETASextras

Don Rafa se fue millonario y El Tres Tercios se murió.

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