Inolvidable

Luto por los fallecimientos de Paco Villa y Julián Abed Rouanett.Lamento la partida del colega Paco Villa, un narrador que hizo una gran carrera y dejó huella, descanse en paz. Asimismo, lamento el fallecimiento del apreciado ingeniero Julián Abed Rouanett, un hombre ...

  • Luto por los fallecimientos de Paco Villa y Julián Abed Rouanett.

Lamento la partida del colega Paco Villa, un narrador que hizo una gran carrera y dejó huella, descanse en paz.

Asimismo, lamento el fallecimiento del apreciado ingeniero Julián Abed Rouanett, un hombre que, de la mano de su hermano José, hizo una inmensa labor en favor del automovilismo en nuestro país, y una muestra de tantas es el extraordinario autódromo de Amozoc, Puebla, que es, sin duda, uno de los mejores de nuestro país.

Del querido ingeniero Julián tengo increíbles recuerdos, pues, allá por 1986, cuando tenía 24 años, regresó el Gran Premio de México gracias a las gestiones de los hermanos Abed, una de las tareas más complejas era poner a tono con los autos Fórmula 1 de los ochenta la pista del entonces aún Autódromo de la Magdalena Mixiuhca, que justamente en ese tiempo cambió de nombre al Hermanos Rodríguez. El reconstruir la pista no resultó una tarea fácil, pues fue menester repavimentarla, así como rehacer la curva peraltada, además de varias modificaciones en aras de brindar mayor seguridad. En ese entonces ya trabajaba en los medios de comunicación y no dudé un instante en acudir al autódromo, unas semanas antes del retorno de la máxima categoría del deporte automotor, para solicitar chamba, pues me enteré que buscaban narradores para el sonido local.

La inconfundible imagen del ingeniero Abed, con su enorme sombrero tejano, así como su inmensa sonrisa, le caracterizaban a este incansable hombre que era un experto en construcción de grandes obras de infraestructura. Después de varios intentos, me pude presentar y, en pocas palabras, le expresé mi deseo de trabajar en el regreso de los Grandes Premios a mi país. Entre tantos colaboradores que se le acercaban para informarle de muchos temas concernientes a la reconstrucción y puesta a punto de las instalaciones del autódromo, me atendió con amabilidad y seriedad, me cuestionó mi experiencia, a lo que contesté, así como le informé de mi gran pasión por el automovilismo, vino entonces el cuestionamiento y me solicitó que le dijera todos los equipos y pilotos, a lo que contesté rápido, pues siempre los tenía en la mente, incluso le describí los cascos que entonces distinguían a los pilotos con los colores respectivos, sin titubear, me dijo, apenas a los dos minutos de iniciar la charla sobre la pista, “estás contratado, nos vemos mañana.”

De ahí en adelante todo fueron siempre atenciones y amabilidad, incluso recibí un aumento a la paga concertada, pues le pareció bueno mi trabajo.

Inolvidable, pues, en mi vida profesional el ingeniero Julián Abed, así como mi infinito agradecimiento. Descanse en paz.

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