Credibilidad

Urge mayor credibilidad en el futbol mexicano, pues “la mula no era arisca...”.

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Apenas concluyó el partido el domingo entre el Atlas y los Pumas y las redes sociales se incendiaron acusando, sin fundamento, más allá del pésimo arbitraje, de deshonestidad en el balompié nacional. Desde mi perspectiva, las aseveraciones sin sustento en las redes están muy fuera de la realidad, pues si bien los arbitrajes en general han dejado mucho que desear, el asunto pasa más por la incapacidad y prepotencia de los árbitros, que de una confabulación ilícita, buscando beneficiar a un equipo.

Tengo la oportunidad de conocer cercanamente al presidente de la Liga BBVA MX, Mikel Arriola, que no sólo es un hombre brillante y muy capaz, pero lo que más le admiro es su transparencia, es un tipo honesto y cabal, que por ningún motivo permitiría ningún esbozo de trampa o arbitrajes dirigidos, estoy convencido que ése no es el problema, aunque haya mentes partidarias de la conspiración que lo tengan claro. Arriola dentro de sus cargos públicos brilló con luz propia en la Cofepris, en la que puso orden, limpió la casa, que estaba llena de tepocatas, alimañas y víboras panteoneras, y logró una gestión eficaz, para revertir los procedimientos lentos y corruptos, es un directivo intachable.

Al buen exárbitro internacional Arturo Brizio Carter también tengo el gusto de conocerlo, no tan de cerca como a Arriola, sin embargo, tengo referencias de su calidad como persona, de su honestidad, me queda claro que es un hombre transparente, desafortunadamente no ha dado los resultados que de él se esperaban en la Comisión de Arbitraje, sus dirigidos le hacen quedar en entredicho cada jornada, reitero, el asunto pasa por la incapacidad e ineficacia del cuerpo arbitral, en pocas palabras, no ha logrado revertir uno de los graves problemas de nuestro futbol. Peor aún cuando intenta explicar lo inexplicable, defendiendo a sus muchachos, cayendo en lo cómico en ocasiones. Urge que como se dice en términos financieros, tome la pérdida y deje el cargo, pues ha pasado el tiempo y no se vislumbra algún progreso ni generación de talentos que puedan sustituir a los árbitros maletas, que se sienten figuras del torneo, posan, gesticulan y francamente le dan al traste al espectáculo.

El asunto es complejo, urge mayor credibilidad en el producto futbol mexicano, pues “la mula no era arisca, la hicieron a palos”, y así el público consumidor se aleja, al no confiar en la transparencia. Vivimos en un país muy corrupto, y el balompié, a juicio de muchos, no es la excepción. Urge pues revertir para bien dicha percepción de la afición.

Urge.

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