Apuesta

Los que deciden no arriesgar casi nunca se equivocan, pero pasan sin dejar huella, sin trascender. Mucho se dice que en todos los niveles y en todas las profesiones hay quienes deciden nadar de muertito, simplemente dejando pasar el tiempo, mientras que hay otros que asumen ...

Los que deciden no arriesgar casi nunca se equivocan, pero pasan sin dejar huella, sin trascender.

Mucho se dice que en todos los niveles y en todas las profesiones hay quienes deciden nadar de muertito, simplemente dejando pasar el tiempo, mientras que hay otros que asumen una serie de riesgos en la búsqueda de conseguir una recompensa mayor.

Tal es el caso del actual presidente del Patronato de los Pumas de la UNAM, Rodrigo Ares de Parga, un financiero de profesión, pero enamorado del futbol, que ha decidido apostar por el legado y tradiciones de ese equipo. Pumas parecía navegar sin rumbo, sin una ruta definida, lo que llevó al equipo a llenarse de extranjeros, en su mayoría veteranos, sin dar espacio para los canteranos, los formados en la propia casa, perdiendo la identidad.

Recordemos que los Pumas conmemoran 90 años de ser un equipo de futbol americano, así como más de 63 de representar a la máxima casa de estudios de nuestro país en el futbol soccer. Menciono que navegaba sin rumbo, pues no se trata de un equipo propiedad de una empresa de comunicaciones o de un gran consorcio cementerio o cervecero, sino que se trata de una institución que se ha dedicado a formar mexicanos de bien académicamente, así como integralmente, y justo eso se había perdido: el ser el gran formador y desarrollador de talentos.

El apostar por lo anterior implica riesgos y presiones, pues hay que atreverse a jugar con siete u ocho hechos en CU, tal como lo han hecho a lo largo del presente y complicado torneo. Sin embrago, y a contramano, resulta maravilloso ver a Pumas jugando como en sus mejores momentos, con la adición de tres o cuatro extranjeros que, seguramente, aportarán la experiencia para poder consolidar a los jóvenes en un futuro cercano.

El ver saltar a la cancha a jovencitos de 18 años, como Brian Eduardo Figueroa Flores, es muy esperanzador, ver a siete formados en CU es algo que parecía olvidado, ahora la afición del equipo azul y oro deberá tener paciencia y esperar a que los Alcoba, Castillo, Díaz, Rabello y Formica comiencen a generar lo que de ellos se espera para poder obtener mejores resultados, así como más minutos para los jovencitos. No es fácil, pero los Pumas deben ser eso, lo que han sido en sus mejores días. Estoy convencido de que la fórmula funciona, ha funcionado y funcionará. 

Se necesita mucho valor, pero la apuesta vale...

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