Au revoir, monsieur Gignac
AndréPierre Gignac ha demostrado ser un jugador muy talentoso, superior a la gran mayoría de los que participan en nuestra liga. Sin embargo, parece que ha perdido el encanto que provocó que todos lo catalogáramos como un fuera de serie, dentro y fuera de la ...

Pablo Carrillo
La neurona
André-Pierre Gignac ha demostrado ser un jugador muy talentoso, superior a la gran mayoría de los que participan en nuestra liga. Sin embargo, parece que ha perdido el encanto que provocó que todos lo catalogáramos como un fuera de serie, dentro y fuera de la cancha.
Mucho se ha mencionado que es un hombre que disfruta mucho haciendo obras de beneficencia, cuestión que siempre se le aplaude. También es innegable que se ha echado a la bolsa a los aficionados de los Tigres, pues se ha puesto la camiseta y se ha integrado de maravilla en la comunidad regia. Para endulzar aún más esa circunstancia, los importantes goles que ha anotado le han hecho un verdadero ídolo, no sólo entre la afición de la UANL, sino entre toda la afición al futbol de nuestro país que le venera.
Desafortunadamente, todos esos grandes logros y cualidades parecen desvanecerse muy rápido ante las acciones prepotentes y carentes de educación y de fair play. Monsieur Gignac ha enseñado el cobre al negarse a acudir a recibir su presea al término del partido final en el estadio de las Chivas, por lo cual esperamos que reciba una sanción ejemplar de la blandengue Comisión Disciplinaria o, más bien, Risciplinaria, pues sus sanciones son de risa, así como de la propia institución que maneja al equipo de la Universidad Autónoma de Nuevo León.
Si bien se trata de un patronato llamado Sinergia Deportiva, que es financiado por la portentosa empresa Cemex, no se puede perder de vista que se trata de un equipo que pertenece a una de las instituciones de educación más importantes de nuestro país y, en particular, del estado de Nuevo León. Supongo que, para una institución académica de esa catadura, más allá de los buenos resultados deportivos, la prioridad es el ejemplo y espíritu que se pueda transmitir a través del equipo de futbol, por lo que actos de prepotencia y poca educación de un ídolo deportivo no deberían de tener cabida en un equipo de esa naturaleza y trascendencia educativa.
Espero que la Liga Bancomer-Mx también exprese sus determinaciones y sancione a los jugadores que no acudieron o faltaron al respeto en el transcurso de la premiación.
Por otra parte, monsieur Gignac, no amenace con que se quiere ir de nuestro país. Lo puede hacer en cualquier momento, pues jugadores de poca educación, que resultan mal ejemplo para los niños y jóvenes de este país, no son bienvenidos, al margen de sus grandes goles.
Au revoir…