Llegó 2016

Y sin pensarlo, y en un abrir y cerrar de ojos, aquí estamos frente a un nuevo año, como todos los inicios de un nuevo ciclo, llenos de ilusiones y proyectos, de propósitos y deseos, ojalá que en trescientos sesenta días estemos ante un cúmulo de realizaciones y metas ...

Pablo Carrillo

Pablo Carrillo

La neurona

Y sin pensarlo, y en un abrir y cerrar de ojos, aquí estamos frente a un nuevo año, como todos los inicios de un nuevo ciclo, llenos de ilusiones y proyectos, de propósitos y deseos, ojalá que en trescientos sesenta días estemos ante un cúmulo de realizaciones y metas cumplidas, proyectos terminados, y sobre todo el ánimo en todo lo alto.

Siempre he sido optimista, sé que cuesta trabajo en ocasiones documentarlo; sin embargo, mientras podamos abrir los ojos en la mañana y sigamos teniendo salud y muchos sueños por cumplir, debemos esforzarnos por hacer de nuestras vidas un viaje muy feliz. Al menos intentarlo a cada día.

Resulta que estamos, en lo deportivo, ante un año olímpico, el gran evento que acapara la atención de todo el mundo y que escribe páginas imborrables en la historia de la humanidad; sin embargo, el panorama no luce muy optimista para nuestro país, pues los cambios en los altos mandos de los máximos organismos deportivos aún no terminan de aportar cosas positivas que nos permitan soñar con logros mayores a los obtenidos en Londres 2012, es más, creo que lamentablemente no se estará ni cerca. Ojalá que me equivoque.

Sin lugar a dudas, una de las principales razones que generará el retroceso del deporte de nuestro país se debe al recorte que el gobierno federal realizó al alto rendimiento, al que le quitaron dos terceras partes de los recursos, algo que echa por la borda muchos de los proyectos formativos que estaban produciendo una buena cantidad de prospectos, a pesar de las prácticas al margen de la ley de muchas federaciones y sus directivos, que han lucrado con esos recursos por años sin que nada les suceda.

En fin que el panorama luce nublado y frío en el devenir del alto rendimiento de nuestro país que, insisto, lamentablemente se caminará como los cangrejos, y ya veremos entonces qué dirán los encargados de cerrarle la llave al deporte; en particular, los directamente responsables serán las autoridades de Hacienda, que encabeza el secretario Luis Videgaray, así como las de Educación Pública a cargo del secretario Aurelio Nuño.

No pretendo ser ave del mal agüero, sin embargo, como casi todo en esta vida, el resultado va muy estrechamente de la mano de los recursos y el trabajo, y el deporte de alto rendimiento requiere de mucho dinero, pues resulta muy caro hacer campeones olímpicos.

Insisto, ojalá me equivoque, pues muy pocas cosas resultan tan emocionantes como los triunfos de nuestros compatriotas en esos escenarios, además de la gran trascendencia y promoción que generan para nuestro país, cuestión que me parece se ha perdido de vista. Se olvidan de algo tan importante, aunque no lo parezca.

Lo lamento…

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