La tercera es la vencida

En la penúltima práctica de Argentina todos buscan una imagen de ese extraterrestre que de repente se vuelve futbolista y porta el 10 de esta selección. Se llamaLionel y se apellida Messi. A raíz de la triste eliminación del equipo mexicano, mis funciones cambiaron. Y ...

En la penúltima práctica de Argentina todos buscan una imagen de ese extraterrestre que de repente se vuelve futbolista y porta el 10 de esta selección. Se llama

Lionel y se apellida Messi.

A raíz de la triste eliminación del equipo mexicano, mis funciones cambiaron. Y me he dedicado a cubrir a una de las selecciones que más llaman la atención en el mundo: la Albiceleste.

Aunque son de los mejores del mundo, estos futbolistas se alejan de las presunciones y no se ponen moños como si fueran divas. Uno se sorprende cuando ve cómo actúan estos genios. Por ejemplo, Lionel Messi, al término de la práctica, recoge sus zapatos en vez de dejarlos botados para que un utilero los recoja. Mascherano saluda con educación al pasar por la zona mixta y la mayoría atiende al aficionado que hace todo por una firma o por una foto.

Los mejores entienden muy bien que su trabajo es dentro y fuera de la cancha. Sin importar qué tanto hayan sido cuestionados en el pasado por distintos medios de comunicación. El ejemplo perfecto es Messi, de quien uno podría pensar que no tiene necesidad alguna de responderle a los reporteros después de un partido.

Lo ha ganado prácticamente todo y no deja de ser uno de los futbolistas más cuestionados en su país. Lo han calificado de pecho frío, que no tiene carácter para ser el líder de la selección y que desaparece en los momentos de presión.

A Messi eso le importa dos cominos. Él ejecuta en la cancha y por tercer año consecutivo tiene a su selección en una final. Y cuando sale de la misma, él le responde a aquellos que durante meses lo han atacado. Muchas veces hasta de forma exagerada.

Pero el mejor del mundo sabe qué responderle a un reportero no es para hacerle la vida más fácil ni para que se levante el cuello y diga: yo critiqué a Messi y después me dio una entrevista. El jugador lo hace porque al final sabe muy bien que la gente y el aficionado quieren saber del ídolo y la única forma para lograrlo es prendiendo la tele, encendiendo la radio o abriendo un periódico.

El entrenamiento se intensifica, las horas pasan y esta selección argentina está por llegar una vez más al partido pactado por el destino. A la final de un torneo que por años se le ha negado.

Dicen que la tercera es la vencida y en esta ocasión le toca a Argentina. Gerardo Martino tiene una muy buena baraja de futbolistas. Por más que se le hayan caído jugadores en el camino sigue siendo, para mí, el candidato al título.

Con la confianza de Romero en la portería, con la solidez de Mercado y Otamendi en la defensa. Con el equilibrio de

Mascherano y Banega en el mediocampo. Con la explosividad de Di María, la eficacia de Higuaín y, por supuesto, la genialidad de Messi, ésta es, sin duda, la selección que mejor futbol desplegó a lo largo de la Copa América Centenario. Ahora sólo le falta encarar los últimos 90 minutos, esa parte final que tanto trabajo les ha costado en los últimos dos veranos. Fueron mejores ante Alemania y perdieron. Fueron mejores ante Chile y, también, perdieron.

Estoy seguro de que este domingo en Nueva Jersey pueden ser otra vez mejores que su rival, lo único que necesitan para conseguir un resultado distinto es tener la contundencia que tanta falta les hizo en las últimas dos finales. ¿Será que la tercera es la vencida?

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