Osorio y no otros...

Por más que hayan pasado los días el 70 ante Chile aún duele. No es fácil aceptar que tan rápido y tan feo se haya acabado la Copa América para nuestra selección. Cuando parecía que ésta era finalmente la copa que iba a ganar el Tricolor por jugarla de local y con ...

Por más que hayan pasado los días el 7-0 ante Chile aún duele. No es fácil aceptar que tan rápido y tan feo se haya acabado la Copa América para nuestra selección.

Cuando parecía que ésta era finalmente la copa que iba a ganar el Tricolor por jugarla de local y con un plantel estelar, todo se derrumbó en 90 minutos terroríficos. Después de eso, evidentemente es mucho más fácil para todos aquellos que nunca quisieron a Osorio salir y pedir su cabeza. De por sí su llegada fue cuestionada, quizá de las más cuestionadas a lo largo de la historia. Ahora con un motivo tan grande, esto por supuesto se magnifica. Me he dedicado a escuchar versiones de extécnicos y directivos. Desde Vergara, quien responsabiliza por completo a Osorio, hasta La Volpe, quien dijo que si él hubiera recibido una goleada así de inmediato hubiera puesto su renuncia en la mesa.

Es cierto, La Volpe nunca recibió una goleada así, pero fracasó en los Olímpicos de Atenas y nunca se atrevió a renunciar. En distintas ocasiones amenazó con irse, pero nunca se atrevió. Ahora, por supuesto que a la distancia y queriendo el puesto, muchos se van a atrever a decir cualquier cosa. Pero yo les preguntaría: ¿En verdad tuvo que ver Osorio en el ridículo del sábado anterior?

Quizá su único error fue prescindir de Márquez. Me explican que decide eso porque buscaba dinámica en el medio campo. Creo que un futbolista como Rafa, hoy por hoy, ante un capítulo de tal importancia, tenía que jugar.

En cuanto al planteamiento, el que puso, para mí, era el indicado. Tratando de darle solidez a la zona defensiva con una línea de cuatro. Jugando con tres volantes y tres atacantes, fiel a su estilo y como venía trabajando. Honestamente no entiendo por qué cuestionar al técnico cuando previo a que arrancara el partido todos coincidíamos en que era de las alineaciones más coherentes que había presentado. Pero, para variar y no perder la costumbre en nuestro futbol, es más fácil cuestionar a uno que a 23 y por eso de repente nos olvidamos de los futbolistas, que en esta ocasión tuvieron mucho que ver. Jugadores que se han vuelto intocables. Que cuando necesitan a la prensa la buscan; si no, prefieren esconderse como si fuéramos enemigos. Jugadores que ponen mil condiciones para portar la camiseta nacional. Han dejado de vestirla por orgullo. Figuras que les molesta desde la vestimenta en la concentración hasta la comida que decide el doctor. Creen que por jugar en Europa o en los principales equipos de México les va alcanzar para ganarle a quien sea.

Créanme, perder 7-0 no es motivo para pensar en cambiar de técnico cuando este proceso apenas comienza. Mejor pensemos en que los directivos hablen fuerte con los jugadores y les hagan ver su realidad. Aprendamos de la derrota y démosle vuelta a la página, porque esto sigue y la selección tiene que presentar un mucho mejor rostro en la eliminatoria para no volver a sufrir de cara a una Copa del Mundo.

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