Noche triste del Tri
Que difícil es encontrar la dimensión exacta para analizar una derrota de 70. La noche trágica de Santa Clara me ha dejado como creo a casi todos. Consternado, preocupado, triste y, sobre todo, enojado. Días malos podemos tener todos. En la cancha, en nuestras oficinas, ...
Que difícil es encontrar la dimensión exacta para analizar una derrota de 7-0. La noche trágica de Santa Clara me ha dejado como creo a casi todos. Consternado, preocupado, triste y, sobre todo, enojado. Días malos podemos tener todos. En la cancha, en nuestras oficinas, donde sea, accidentes del futbol pueden ocurrir en cualquier momento. Pero perder de tal manera creo que no pasa ni por una mala tarde ni por mala suerte.
Desconocí a la selección que se presentó en la cancha ante Chile. Jugadores aterrorizados ante el rival, superados con mucha facilidad y evidenciando su poco carácter para afrontar un partido de tal importancia. Podemos caer otra vez en el cuestionamiento de la rotación por parte del técnico, que si su decisión fue la correcta o no en torno al portero titular. Créanme que podemos hacer cualquier cantidad de cuestionamientos, pero yo voy a empezar por los de la cancha.
Por los futbolistas, que con línea de cuatro o de cinco fueron un auténtico desastre. Y lo que más me duele no pasa por los siete goles sino por el cómo te hicieron esos siete goles. Para mí fue doloroso ver a un equipo mexicano sin personalidad, carente de ideas. Borrado en todos sentidos por su adversario. Ni siquiera fueron capaces de soltar una patada que en algún momento interrumpiera el juego. La intensidad de Chile, por encima de la pasividad de México, hizo que se estableciera no sólo en el marcador sino en el funcionamiento una diferencia abismal entre nuestra selección y la andina. Me cuesta trabajo comprender cómo futbolistas con más de 25 años, con experiencia en Europa o en los mejores equipos de nuestra liga, no hayan tenido la capacidad de respuesta necesaria para contener al rival.
Imprecisión a la hora de salir jugando, tibieza a la hora de intentar recuperar el balón. Un equipo partido y perdido arrastrando el prestigio de lo que significa la camiseta nacional. No puedo sacar de esta responsabilidad al técnico, al final es el líder del grupo y el encargado de tomar decisiones. Pero, desde mi punto de vista, poco tuvo que ver en este escandaloso marcador. Previo a que arrancara el partido, cuando vimos por primera vez la alineación, todos la calificamos como una de las alineaciones más congruentes. Me parecería injusto cambiar de parecer una vez conociendo el marcador final. Creo que lo único que falla en esa alineación es prescindir de un futbolista tan experimentado como Márquez y no haber encontrado la fórmula para poblar más el medio campo y ahí quitarle la posesión del balón a los chilenos. De todo esto sólo espero que el papelón sirva para dejarnos muchas lecciones. Empezando por entender que las decisiones de los directivos en nuestro futbol no están siendo correctas y que hay mucho por mejorar en casa.
Que esto también sirva para que Juan Carlos Osorio se dé cuenta de que hay jugadores que no pueden seguir siendo considerados mientras no cambien su forma de ser.
Y que en lo táctico de repente tendrá que cambiar y no correr tantos riesgos que lo dejen desprotegido.
Espero de corazón que la noche tan complicada que vivimos en Santa Clara sirva para trabajar en muchos errores que se siguen cometiendo para llegar a la Copa del Mundo mucho más fortalecidos.
