El resultado manda

Apenas está por amanecer en Los Ángeles, aún no sale el sol y nosotros recibimos la última llamada para abordar el vuelo que nos llevará a la ciudad de Houston. Tres horas y media de vuelo, atrás quedó la siempre caótica ciudad de California. Atrás quedó aquella ...

Apenas está por amanecer en Los Ángeles, aún no sale el sol y nosotros recibimos la última llamada para abordar el vuelo que nos llevará a la ciudad de Houston.

Tres horas y media de vuelo, atrás quedó la siempre caótica ciudad de California. Atrás quedó aquella experiencia en el Rose Bowl, protagonizada entre México y Jamaica.

Aterrizamos en la calurosa ciudad de Houston, aquí va a llegar el tercer capítulo de la fase de grupos. Ése que nos tiene a Venezuela como rival en turno.

Pero antes de subir al auto y recorrer casi 20 kilómetros para llegar al hotel de concentración de la Selección Mexicana, me doy un tiempo en el aeropuerto para escribir sobre lo sucedido ante la selección caribeña.

Con algo de hambre, sin todavía entender el cambio de horario y empezando a padecer las tres semanas que estamos cumpliendo fuera de casa, es momento de recordar el peculiar capítulo ante los Reggae Boyz.

Otra vez Juan Carlos Osorio nos sorprende en el arranque del partido. No por el esquema, sino por los jugadores. El técnico nacional encuentra una nueva rotación en el equipo mexicano.

Decide jugar con tres centrales. En esta ocasión con Yasser Corona por el centro. Pone a Márquez de contención, utiliza a Jiménez como extremo por derecha y repite con Chicharito como referente de ataque.

Le da continuidad a la idea, pero decide, fiel a su costumbre, darle rotación a su baraja de futbolistas.

Muchos dirán que para qué tocó a un equipo que había desplegado un buen futbol el domingo anterior, en su debut ante Uruguay, y a eso yo sólo respondería que es su forma de trabajar y hasta el momento de una u otra manera le está funcionando. Y con esto recuerdo lo que tanto me dijeron en mi casa, eso de que los resultados mandan en la vida. Ante eso, poco se le puede cuestionar al técnico nacional.

Ahora, yendo más allá del resultado y poniendo mayor atención en el funcionamiento, por supuesto que debemos remarcar ciertos detalles que, por momentos, pusieron en aprietos al equipo mexicano.

El principal de ellos me parece que tiene que ver con las imprecisiones a la hora de salir jugando. Al tener sólo tres centrales y no contar con laterales nominales no puedes cometer un error en la salida, porque el rival siempre va a encontrar espacio suficiente y con facilidad puede hacerte daño.

Me parece que la ausencia de Guardado pesó demasiado en el desarrollo del partido. Miguel Layún, sin ser un interior por izquierda, no termina por sentirse cómodo y se queda lejos de aportar lo que puede hacer por un costado.

Más allá de lo que decida el técnico en cuanto a nombres o esquema táctico, México tiene que ser más regular y contundente. No puede permitir que los partidos se hagan viejos sin reflejar una superioridad en el marcador. Considero que el funcionamiento no fue el mejor, pero Juan Carlos Osorio ya sabrá de qué manera corregir y ajustar, pero de cara a la parte más importante del torneo no se puede quedar tan lejos del mejor nivel que esta Selección puede llegar a plasmar.

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