Urgen soluciones

La Copa Mundial camina poco a poco, todas las selecciones han disputado, al menos, dos partidos. Algo a destacar es el nivel de la gran mayoría de los encuentros, como comenté en varias ocasiones, una cosa positiva de tener el evento en noviembre era el hecho de que ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

La Copa Mundial camina poco a poco, todas las selecciones han disputado, al menos, dos partidos.

Algo a destacar es el nivel de la gran mayoría de los encuentros, como comenté en varias ocasiones, una cosa positiva de tener el evento en noviembre era el hecho de que los jugadores llegarían en buena condición física, al no arrastrar tantos juegos en sus piernas, como sucede cuando el torneo se juega en el verano, por lo que, hasta ahora, el espectáculo ha llegado en abundancia, con los futbolistas llegando a los desgastantes minutos finales de sus compromisos con el aire necesario para no dejar de correr. Esto ha traído duelos vibrantes, de gran intensidad y muy peleados.

 No sé si esto se podrá sostener hasta la culminación del Mundial, el desgaste de tantos partidos de alta exigencia en tan poco tiempo pasará factura a los protagonistas, además de que, conforme avanza el certamen y la eliminación está mas cerca, los duelos suelen cerrarse y la espectacularidad que nos han brindado hasta ahora se puede desvanecer. Al menos el cansancio de un año extenuante en sus respectivas ligas no será un factor tan determinante como en las ediciones anteriores.

Hasta ahora, no hay mucho que reprochar, tanto en la cancha como en la tribuna se ha vivido algo espectacular, pocos han sido los encuentros que han decepcionado, en general hasta selecciones que no se encuentran entre las favoritas han dado de que hablar positivamente.

Desafortunadamente, y de manera poco sorpresiva, México no se encuentra en esa categoría, el Tri ha sido uno de los equipos que menos futbol vistoso ha ofrecido; sin decir que jugó mal contra Polonia, tampoco fue brillante, en ningún momento le pasó por encima al rival, y contra Argentina no arriesgó, dejando el protagonismo del partido a su rival, que aprovechó un par de tremendos errores de marca para ganar. Ahora no hay muchas opciones, la selección está obligada a derrotar a Arabia Saudita en el último encuentro y esperar que la combinación de resultados sea favorable para mantener viva la racha de participaciones en octavos de final. El gran problema es que podría llegar a necesitar varios goles para lograr el objetivo y, hasta ahora, se ha visto estéril al ataque al no anotar gol en 180 minutos.

Por más que se cuestione la elección de los delanteros por parte de Gerardo Martino, la realidad es que, con la poca generación de juego ofensivo, no importa quién esté, los balones no llegan, ya sea porque el colectivo no funciona o porque los encargados de centrar no lo hacen correctamente, un mal endémico de nuestro futbol. Si el Tata no encuentra cómo solucionar eso de manera urgente, algo casi impensable un par de días de preparación, nada evitará un regreso tempranero a México, y la primera eliminación en fase de grupos desde Argentina 1978.

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