Sueño de opio
Terminó el Mundial para México, una vez más el quinto partido quedó en anhelo, incluso, en esta ocasión, aún más lejano que en las siete ediciones anteriores del certamen. Ahora, el Tri no pudo siquiera superar la fase de grupo, algo que no le sucedía desde ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Terminó el Mundial para México, una vez más el quinto partido quedó en anhelo, incluso, en esta ocasión, aún más lejano que en las siete ediciones anteriores del certamen. Ahora, el Tri no pudo siquiera superar la fase de grupo, algo que no le sucedía desde Argentina 78.
El drama y las reacciones exageradas no se hicieron esperar, especialmente entre aquellos que siguen con los ojos vendados ante la realidad que rodea al futbol en nuestro país, esa triste realidad de estar lejos de las grandes potencias, como en infinidad de ocasiones he externado en esta columna. No pretendo sermonear, ni mucho menos decir que soy la única persona que entiende lo que ocurre, sobran voces críticas en los medios y miles de aficionados a los que no se les puede engañar con la cantaleta de que la Liga MX es de élite, y que lograr llegar a cuartos de final no habría sido una sorpresa, más bien habría sido resultado de que tenemos un futbol capaz de grandes cosas.
Pero ésa no es la verdad y, aunque claro que ha crecido y es competitivo, y ya no es el futbol con el que crecí, el de aquel vergonzoso papel en tierras argentinas, y del todavía más vergonzoso petardo de quedar fuera en el Premundial de Tegucigalpa en 1982, ha llegado a un tope del que no puede pasar, y no pasará mientras las cosas sigan igual, y no se encuentre un balance entre lo económico (que claro, es muy importante) y lo deportivo.
Las señales no son positivas, porque incluso un día antes de completarse la eliminación en la fase de grupos, ya se anunciaba la ratificación de Yon de Luisa al frente de la FMF, clara muestra de cuáles son las prioridades. Incluso, al ver el cinismo del propio presidente de la Femexfut, uno entiende en dónde está parado el balompié nacional, cuando declaró que una renuncia no era necesaria, ya que el proceso es por cuatro años, dando a entender que él se esperará a que le digan que se tiene que ir o quedarse, en lugar de aceptar que, con su mandato, México acaba de cerrar el peor ciclo de cuatro años en más de tres décadas. Supuestamente, existe un malestar enorme entre algunos dueños de la Liga MX, que quieren explicaciones y que pretenden un cambio en el accionar de la Federación con respecto al manejo de la selección mayor; sinceramente hasta no ver un cambio sustancial, no me la voy a creer.
Vivimos en una burbuja, en la que muchos no se dan cuenta, o no se quieren dar cuenta, por defender a ultranza lo “nuestro”, que tenemos un torneo mediocre, de baja competitividad, con una escasa producción de talento para exportar (y no por falta de calidad del mexicano), debido a que las oportunidades de los jóvenes se desvanecen en medio de tanto extranjero, naturalizado y de un sistema corrupto. Mientras nuestros futbolistas no se curtan de otra manera para encarar los grandes eventos, y sean pocos los que jueguen en Europa, el quinto partido seguirá siendo un sueño de opio.