Pensar, sin apasionamientos

En los días recientes, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo vivieron días complicados tras incidentes durante su participación en la Copa del Mundo de Qatar. El argentino, tras el duelo ante Países Bajos, en el que, durante una entrevista, tomó una mala actitud ante un ...

En los días recientes, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo vivieron días complicados tras incidentes durante su participación en la Copa del Mundo de Qatar. El argentino, tras el duelo ante Países Bajos, en el que, durante una entrevista, tomó una mala actitud ante un jugador rival; y el portugués, tras mostrar su descontento ante su sustitución en el partido ante Corea del Sur. En ambos casos, las estrellas del balompié se equivocaron, su actitud dejó mucho que desear y ni por ser los cracks que son, puedo estar de acuerdo con lo que hicieron.

Claro que uno puede buscar el contexto para  entender mejor cada una de estas situaciones, que finalmente mostraron un lado humano de los dos jugadores, ninguno es perfecto, como no es perfecta ninguna persona; todos somos falibles y, como tales, nos equivocamos, pero, sin importar su lugar en la historia del futbol, no se debe justificar su reacción.

En Palabra del Deporte mencioné que lo hecho por el exastro del Real Madrid había sido un error, y la decisión del estratega del seleccionado portugués, Fernando Santos, de mandarlo a la banca el resto del torneo confirmó esto; nadie debe estar por encima del entrenador de un equipo, ni siquiera alguien del nivel del legendario atacante, su reclamo público trajo consecuencias para él. Pero lo que me llamó la atención fue ver cómo muchas personas lo defendían a capa y espada, diciéndome que cuando sientes que te hacen una injusticia debes reaccionar, y más alguien como Cristiano; pero lo que no se debe olvidar es que no hubo tal injusticia, existió una decisión técnica que se debe respetar, la disciplina recae en todos los futbolistas de una selección y ni la fama ni lo hecho por algún jugador lo exime de acatar las decisiones de la persona que está por encima de él.

Hablando de Messi, el crack argentino se equivocó (por más enojado que estaba con Louis van Gaal o con los rivales), así como el resto de sus compañeros, que no mostraron la categoría que un ganador siempre debe tener. Entiendo que los neerlandeses y su técnico “calentaron” el partido, también que durante el mismo dejaron qué desear en cuanto a su comportamiento, razón por la que las cosas se volvieron tensas, pero aun suponiendo que los elementos de la albiceleste fueran inocentes de cualquier pecado durante el duelo de cuartos de final (cosa que no es cierta), y comprendiendo que era un encuentro muy importante, nada debe excusar su actitud; ambas selecciones se equivocaron, no sólo los europeos.

Claro que todos somos propensos a perder la cabeza y, por obvias razones, no debemos catalogar lo ocurrido en ambos casos como un crimen ni crucificar a nadie mediáticamente; se deben señalar los errores y, sin temor a críticas, decir que no está bien actuar así. La pasión no debe nublar las ideas ni normalizar actitudes antideportivas de nadie por respetar sus brillantes carreras.

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