Paliativo

Llegó el día que, presumían desde las oficinas de la Femexfut y de la Liga MX, se anunciaría un nuevo amanecer para el futbol mexicano. Tras dos meses de análisis, luego del fracaso en Qatar, hoy, el increíblemente todavía titular de la federación, Yon de Luisa, ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Llegó el día que, presumían desde las oficinas de la Femexfut y de la Liga MX, se anunciaría un nuevo amanecer para el futbol mexicano. Tras dos meses de análisis, luego del fracaso en Qatar, hoy, el increíblemente todavía titular de la federación, Yon de Luisa, y su contraparte de la liga profesional de mayor peso en México, Mikel Arriola, dieron a conocer las reformas estructurales que traerán los resultados que tanto anhelan los millones de fieles al balompié.

Sesenta días les tomó dar a conocer cómo planean darle la vuelta a una dura realidad que les propinó un tremendo puñetazo en la cara en el Mundial, esa realidad que muchos se niegan aceptar, la de que nuestro futbol se encuentra lejísimos de poder meterse entre las potencias del planeta.

En teoría, el evento de hoy sirve para demostrar que los dueños del balón han entendido que sus clientes no están contentos con el producto que ofrecen: una liga devaluada, con bajo nivel, con disparidad económica entre los competidores, por la que hay que pagar cada vez más, con extranjeros de bajo nivel en muchos casos, con poco talento nacional destacando, y, por ende, un combinado nacional que trae constantes decepciones a los fanáticos. El problema es que las supuestas reformas que tienen como objetivo llevar al futbol mexicano a la élite, quedan en una especie de promesa de campaña, al más puro estilo de nuestros políticos, se dijo mucho, y en realidad se ofreció muy poco; nos toman por unos tontos, y que nos quedaremos satisfechos con el atole que nos dieron el lunes. En realidad, de momento casi nada cambió, salvo por el adiós a la repesca, no hay cambios significativos, y tendremos que esperar unos meses para ver si lo dicho se pondrá en práctica.

Para empezar, anunciaron con bombo y platillo el regreso de los torneos largos, pero en medio se mantienen dos cortos, con liguillas incluidas, supuestamente esto traerá un incremento en el nivel competitivo, cuando, en realidad, esto no garantiza nada, es una tomada de pelo, en lugar de apostar por algo, hacen un híbrido sin sentido. De momento, sigue sin existir el ascenso y el descenso, cosa que se va a evaluar de aquí a mayo, se habla de potenciar el talento nacional, pero no se dice cómo, salvo por la promesa de que se compensará a las instituciones que les den mayor espacio a los jóvenes, y, además, seguirá la multipropiedad, otro asunto a definir en futuras fechas.

Se necesita mucho más que palabras al viento, y propuestas que no modifican nada de raíz, para dar pasos hacia adelante. Se necesita fortalecer la liga, para atraer socios fuertes, con un sistema de competencia que premie la búsqueda de la excelencia y no la mediocridad, con una repartición de los derechos de televisión que salpique a todos y no a unos cuantos, y se necesita unidad entre los socios. La herida es grande y, para sanarla, la Femexfut y la Liga, al menos por ahora, han decidido que con un paliativo basta, cuando una cirugía reconstructiva es lo necesario.

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