Orgullo
México vivió dos semanas de maravilloso tenis. Días en los que hombres y mujeres de los circuitos profesionales pisaron canchas en territorio nacional, engalanando con su talento tres excelentes eventos. Quedó demostrada la capacidad que se tiene en el país para ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
México vivió dos semanas de maravilloso tenis. Días en los que hombres y mujeres de los circuitos profesionales pisaron canchas en territorio nacional, engalanando con su talento tres excelentes eventos. Quedó demostrada la capacidad que se tiene en el país para organizar grandes torneos de un deporte tan querido aquí y tan olvidado por sus federativos.
Recientemente, en este espacio, escribía una vez más acerca del desastre que es la Federación Mexicana de Tenis, y cómo la búsqueda de intereses personales de quienes han estado al frente de ella desde hace varias décadas, ha traído como resultado una enorme crisis, que nos ha alejado de lo más alto del escenario internacional. Por fortuna, no todo está perdido y, al menos en cuanto a la organización de eventos, México sí se encuentra en la élite del deporte blanco. Gracias al esfuerzo de varios empresarios, gente entusiasta que no baja los brazos, aunque la situación económica del país no ayude, y que, contra viento y marea, empuja hacia adelante en la búsqueda de ofrecer productos de alta calidad.
Desde Grupo Mextenis, de Alejandro Burillo, pasando por don Hernán Garza, y siguiendo con Gustavo Santoscoy, existen aquellos que no cejan en su esfuerzo por no sólo organizar un excelente torneo de tenis, también buscan mejorar el producto. Su idea es que la experiencia, tanto para los asistentes a las tribunas, como para los medios de comunicación y también para los deportistas, sea inolvidable. Gracias a ello, miles de fanáticos se hicieron presentes estas dos semanas en los eventos de Mérida, Monterrey y Acapulco. Y, obviamente, la calidad de las jugadoras de la WTA y de los jugadores de la ATP fue enorme. Sin comparar lo que ocurre con el Abierto Mexicano, que es un torneo de mayor calidad por los puntos que otorga, nada demerita lo ocurrido con las damas.
El Abierto Mexicano es, por mucho, el mejor de Latinoamérica, la labor de Raúl Zurutuza, por años al frente del proyecto principal de Mextenis, y ahora con Álvaro Falla y José Antonio Fernández, rindió sus frutos tras años de esfuerzo, que hoy tiene como resultado la extraordinaria Arena GNP de la mano de la unión con Grupo Mundo Imperial, que lleva mucho tiempo de apoyar el proyecto. Sin olvidar que próximamente regresará la ATP a nuestro país, con el Abierto de Los Cabos, también organizado por ellos.
Mientras que el Abierto de Monterrey ya es uno de los consentidos de las jugadoras, desde hace mucho tiempo. Don Hernán, con su amor por el tenis, y un grupo de trabajo incansable y profesional, han logrado afianzar el evento en el circuito. Por su parte, Gustavo Santoscoy y sus colaboradores han hecho cosas maravillosas con la WTA, entrando al quite para el Masters Final de 2021, y luego, con un Masters 1000 (ambos en Zapopan), y ahora con lo realizado en Yucatán. Hay que sentirse orgullosos de poder contar con estos torneos que, de nueva cuenta, enseñan al mundo la cara que nos gustaría que se mostrara siempre de México.