Nada cambiará

La participación de nuestra selección en la Copa América llegó a un pronto final. El Tricolor no pudo salir ni siquiera de la fase de grupos, quedando eliminado en esa instancia por tercera ocasión en sus últimas cuatro participaciones. El resultado final no es ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

La participación de nuestra selección en la Copa América llegó a un pronto final. El Tricolor no pudo salir ni siquiera de la fase de grupos, quedando eliminado en esa instancia por tercera ocasión en sus últimas cuatro participaciones.

El resultado final no es sorpresivo, hace dos columnas escribí que se avecinaba una nueva decepción y el pronostico no falló. No había que ser un genio para darse cuenta de que el combinado nacional iba encaminado a un nuevo fracaso, de esos a los que ya nos viene acostumbrando.

Los ingredientes eran propicios para que eso sucediera: un técnico con poca experiencia; un grupo de jugadores carente de líderes y con pocos elementos probados a este nivel; federativos que siguen cometiendo los mismos errores de siempre, y algunos medios que inflan nuestra liga, a sus futbolistas y a una selección que cada vez se ve más lejos de sus mejores momentos. Por ello me pareció increíble escuchar a Duilio Davino hablando de jugar las semifinales de la Copa América.

Hay que afrontar la realidad y lo que ha venido sucediendo no tendría por qué cambiar, se ha convertido en la norma, con las constantes decisiones erradas de los dueños del balón. Era ilógico pensar que el llevar a la Liga MX a ser un producto fallido en lo deportivo no traería consecuencias negativas a nivel del torneo local y en selecciones.

Nuestra Liga está devaluada por sus propios directivos. La aparición de la Leagues Cup, que corta el campeonato tras unas cuantas fechas; la ausencia de ascenso y descenso, y los torneos cortos con liguillas que se juegan con más del cincuenta por ciento de los equipos que conforman la Liga MX fomentan la poca competencia y exigencia partido tras partido, y eso se nota en los futbolistas que juegan con la selección que, además, no tiene abundancia de opciones para que el seleccionador pueda escoger, porque la producción de talento es muy poca y son escasos los jóvenes que encuentran espacio en el primer equipo de los clubes de Primera División. Ni el golpe que significó por primera vez no pasar a octavos de final del Mundial en ocho participaciones abrió los ojos de quienes toman las decisiones. Lo que han hecho es perder dos años previo a recibir por tercera ocasión la Copa del Mundo y, además, sumaron más fracasos, como volver a perder con EU en la Nations League y la dolorosa eliminación en la Copa América.

El problema es grande y nada de lo que puedan hacer en las siguientes semanas cambiará las cosas, son necesarios cambios de raíz. Nadie ha dicho que no se busque dinero, el futbol es un negocio y necesita recursos, pero está probado que se puede compaginar lo económico con lo deportivo y, para que eso suceda, la afición, especialmente a la selección, debe cambiar y volverse exigente, mientras siga consumiendo y eso le genere enormes ganancias a la Femexfut, todo será igual.

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