Haciendo historia
El domingo, en la cancha central de Wimbledon, se repitió una escena ya muy común, en el mítico escenario, Novak Djokovic se volvió a proclamar campeón del torneo de tenis más reconocido en el planeta. El serbio dio otra muestra de su enorme categoría, derrotando ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
El domingo, en la cancha central de Wimbledon, se repitió una escena ya muy común, en el mítico escenario, Novak Djokovic se volvió a proclamar campeón del torneo de tenis más reconocido en el planeta. El serbio dio otra muestra de su enorme categoría, derrotando en cuatro sets a Nick Kyrgios para coronarse en la capital inglesa por séptima ocasión.
Con el resultado, además consiguió su vigésimo primer titulo de Grand Slam, y acrecentó su, de por sí, ya enorme leyenda, como uno de los deportistas de mayor relevancia en la historia. Su carrera es la de un ganador consumado, con una férrea mentalidad, una ética de trabajo como pocos y un talento fuera de lo común. Es cierto, que en lo que va del año, la imagen de Djokovic recibió un duro golpe, tras lo ocurrido durante los días previos al Abierto de Australia, con su insistencia a recibir una exención médica para jugar el evento sin haberse vacunado contra covid-19. Propiciando una novela con su llegada a territorio australiano, entre las polémicas declaraciones de su papá, y el que quiso transformarse en la víctima, detonando una batalla en redes sociales entre los que defendían su postura y aquellos en su contra.
A todo lo sucedido en Australia (que terminó con él fuera del país y sin posibilidad de defender su corona) se sumó que tampoco pudo jugar los Masters 1000 en Estados Unidos, por lo que, a su imagen manchada en la opinión de muchísimas personas, se agregó que perdió el número uno del ranking ATP. Perderse tantos torneos de relevancia también trajo como consecuencia no tener el match play necesario para la alta competencia; tardó un tiempo en regresar el jugador que todos conocemos; aunque ya en Roland Garros, mostró estar cerca de su mejor versión.
Con todo y las adversidades que enfrentó, siempre se mantuvo firme, trabajando duro para volver a consagrarse en el icónico All England Lawn Tennis and Croquet Club, llegando muy motivado a Wimbledon, y, a pesar de vivir un año de pocas victorias importantes, también llegó como el favorito; en esas canchas que conoce perfectamente y que ha dominado desde 2013, fecha en la que perdió por última ocasión en la cancha central, volvió el Nole de siempre.
Uno a uno, se fue quitando rivales de encima, incluso teniendo que venir de atrás en más de un partido; especialmente memorable, fue la remontada en cuartos ante Jannik Sinner, con el que perdió los dos primeros sets, para luego reponerse y dominar al joven italiano el resto del partido, jugando un tenis espectacular.
La final fue una dura prueba, perdiendo el primero ante Kyrgios, que fue una máquina de sacar aces. Aunque la experiencia, y la mentalidad ganadora de Nole lo volvieron a sacar adelante, dominando el juego, sacando con una altísima efectividad, y jugando los puntos importantes mucho mejor que su rival.
Finalmente, el mejor se impuso. Djokovic sigue haciendo historia, agregando otro trofeo a su ya enorme vitrina de grandes triunfos.