Grandeza
La NBA está por entrar en la recta final de la temporada, tras la celebración del Juego de Estrellas en Salt Lake City, y a partir del jueves regresará la actividad para las 30 franquicias. Todavía queda mucho por definir, desde el mejor récord, hasta los mejores ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
La NBA está por entrar en la recta final de la temporada, tras la celebración del Juego de Estrellas en Salt Lake City, y a partir del jueves regresará la actividad para las 30 franquicias. Todavía queda mucho por definir, desde el mejor récord, hasta los mejores sembrados, y qué equipos lograrán al menos meterse al play-in.
Hemos visto una enorme cantidad de actuaciones estelares en lo que va de la temporada, la pelea por ser el Jugador Más Valioso está abierta con varios candidatos al galardón: Nikola Jokic (actual ganador de las últimas dos campañas), Joel Embiid, Gianis Antetokounmpo, Jayson Tatum y Luka Doncic están entre los favoritos de los expertos y de las casas de apuestas; pero hay un nombre que, debido a lo hecho hasta ahora por su equipo, no ha recibido tal consideración, pero que está jugando a un altísimo nivel, me refiero a LeBron James.
El veterano de los Lakers no baja el ritmo, y entre todas las grandes cosas que hemos vivido este año, nada supera a ver al alero de Los Ángeles romper la vieja marca de Kareem Abdul-Jabbar como máximo anotador en la historia de la liga. Por ello, el fin de semana, y especialmente el domingo, sirvieron de escenario perfecto para reconocer la brillante carrera de un fenómeno del deporte. El Rey fue homenajeado, junto a Kareem y a Karl Malone, quienes se encuentran en el podio de encestadores de la NBA; fue un momento emotivo, que sirvió para reconocer la grandeza de tres leyendas, con James como protagonista.
Lo hecho por LeBron abrió de nuevo el debate acerca de quién es el mejor de todos los tiempos, tema que siempre va a despertar la polémica y traerá acaloradas discusiones entre los apasionados al basquetbol, su nombre siempre estará ligado al de Michael Jordan, (que, en opinión de muchos, es la máxima gloria del basquetbol). Pero, dejando atrás la discusión, no debe existir ninguna duda de que James está en el Olimpo del deporte, su lugar ahí, incluso antes de romper el récord de Abdul-Jabbar, estaba asegurado.
El prodigio de Akron ha cumplido con los presagios que lo señalaban (desde que jugaba en la preparatoria, y como adolescente se convirtió en todo un fenómeno mediático), como el heredero de las glorias de Jordan. Su trayectoria ha sido exitosa desde el principio, ganando el premio a Novato del Año, hasta promediar 30 puntos por juego a los 38 años en la actual campaña. Todo lo que un jugador puede conseguir, él lo ha logrado, manteniendo un estándar de calidad impresionante. Ha sido un profesional, siempre preparado físicamente para soportar la enorme cantidad de partidos que ha disputado en su carrera.
Su personalidad y algunas decisiones han despertado animadversión, pero cuando se hable de lo hecho en la duela, su grandeza no debe estar en discusión, ni se le deben restar méritos a su récord.