Estrellas

Madrid vivió días espectaculares con el gran tenis que se pudo ver durante el Masters 1000 que se disputó en la capital española. Poco más de una semana de extraordinarios partidos y que culminaron el domingo con la victoria de Carlos Alcaraz en la final ante el ...

Juan Carlos Veraza

Juan Carlos Veraza

El deporte por nota

Madrid vivió días espectaculares con el gran tenis que se pudo ver durante el Masters 1000 que se disputó en la capital española. Poco más de una semana de extraordinarios partidos y que culminaron el domingo con la victoria de Carlos Alcaraz en la final ante el sorpresivo Jan-Lennard Struff.

La Caja Mágica fue el escenario perfecto para atestiguar que el nacido en Murcia es uno de los grandes deportistas de la actualidad; reteniendo la corona que ganó en ese estadio hace un año.

Pero el triunfo del murciano no fue la única gran nota que se vivió en la arcilla madrileña, ahí se disputó una fantástica final femenil, en la que Aryna Sabalenka derrotó a Iga Swiatek.  Es por eso que la relevancia de lo ocurrido en Madrid cobra mayor peso, porque Alcaraz, una vez más, demostró todo su talento, para ratificar su lugar en lo más alto del tenis; mientras que, con las damas, la posibilidad de tener por fin una gran rivalidad parece cobrar forma.

La final del sábado fue la segunda consecutiva entre las jugadoras que ocupan los dos primeros lugares del ranking mundial. En Stuttgart fue la polaca la que se quedó con el título, mientras que en territorio español fue la bielorrusa.

En este espacio ya he escrito en más de una ocasión que a la WTA le hace falta tener jugadoras que tomen el control del circuito profesional, tenistas que sean las referentes y rivales a vencer para el resto; eso siempre le ha venido bien al tenis. El problema es que, en años recientes, aun con Ashley Barty teniendo varias semanas como la primera mundial, nunca dominó, le faltó constancia en la cima y, por lo mismo, nunca se desarrolló una rivalidad por la supremacía del deporte blanco en la rama femenil.

Obvio, no puedo asegurar que eso va a suceder, pero la sensación es que es factible; por ahora, ambas se ven muy por encima del resto, tanto en nivel de juego como en la regularidad; la intensidad en sus duelos es evidente. Swiatek lleva tiempo de ser considerada la mejor raqueta, mientras que a Sabalenka le faltaba un gran triunfo, ése que llegó en el Abierto de Australia, ahora se le ve más confiada y enfocada, y su victoria en Madrid reafirma su estatus en la élite.

Mientras Alcaraz, que a sus 20 años recién cumplidos ya ha ganado un Grand Slam y cuatro Masters 1000, se ve muy sólido en cualquier superficie, tiene una mentalidad férrea y espacio para seguir mejorando, algo que debe preocupar a todos los jugadores de la ATP. Si las lesiones lo permiten, no parece que alguien en la actualidad (quitando a un Novak Djokovic sano) pueda evitar que se apodere de la posición de privilegio en el ranking. Sin aventurarme a asegurar que podrá siquiera acercarse a los impresionantes logros del Big 3, el español cuenta con lo necesario para convertirse en el jugador dominante del tenis.

El tiempo nos dirá si lo que acabo de escribir se convertirá en una realidad, lo que ya es un hecho es que ya son tres de las más grandes estrellas del deporte.

Temas: