El mejor que he visto
El domingo culminó la Copa del Mundo disputada en Qatar, país que, durante un mes, recibió aficionados de todo el planeta dispuestos a olvidarse de todas las nubes negras que se posaron sobre la organización del magno evento desde el día en que la sede fue otorgada ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
El domingo culminó la Copa del Mundo disputada en Qatar, país que, durante un mes, recibió aficionados de todo el planeta dispuestos a olvidarse de todas las nubes negras que se posaron sobre la organización del magno evento desde el día en que la sede fue otorgada de manera polémica por la FIFA.
Una final de película, fue el colofón perfecto a un gran torneo, en el que se vivieron una enorme cantidad de emocionantes partidos, con soberbias actuaciones colectivas e individuales, culminando con un histórico duelo que parecía definido a diez minutos de la finalización del tiempo regular y que terminó empatado, para después vivir unos vibrantes tiempos extra, hasta llegar a una tensa serie de penales, en la que Argentina logró una victoria que su nación anhelaba desde hace 36 años, cuando Diego Armando Maradona levantó la Copa FIFA en el Estadio Azteca.
El triunfo fue gracias al trabajo extraordinario de su cuerpo técnico, encabezado por un brillante Lionel Scaloni, que supo apretar todos los botones adecuados tras el desastroso arranque, para después no volver a perder un solo partido en camino al título; y también a un grupo de futbolistas, en su mayoría jóvenes (19 de ellos hicieron su debut mundialista), que se entregaron por completo al proyecto de su estratega, que logró que todo aquel que estuviera en la cancha diera todo por conseguir el gran objetivo.
Claro que, para logar el campeonato, fue fundamental el liderazgo de Lionel Messi, al que sólo le faltaba este galardón en su vasto currículo de logros. Aquel al que muchos señalaron de no tener lo necesario para darle a su nación la tercera estrella en su escudo, a los 35 años disputó un Mundial espectacular, moviendo los hilos del equipo, anotando goles fundamentales y asistiendo a sus compañeros en otros tantos. El crack ha dejado sin argumentos a cualquiera que dudaba de él, a quien utilizaba la falta de un triunfo en el torneo más importante del planeta como piedra angular de su crítica a la carrera del argentino, esos que ahora ya no tienen nada que decir; ni siquiera los supuestos expertos que viven de la polémica barata para hacerse famosos podrán defender su ridícula postura de cuestionar el lugar histórico que el rosarino ya tenía ganado, incluso antes del triunfo ante Francia.
Es innegable que, sin él, Argentina no ganaba el Mundial, su aporte en lo futbolístico y en el vestidor es incuantificable, lo pondría al nivel de Maradona en 1986, sin decir que tuvo una actuación tan buena como la de Diego en territorio mexicano (sigo pensando que ésa es la mejor que he visto en un Mundial), sí puedo decir que el impacto reflejado en la cancha fue el mismo. No pretendo entrar al debate de quién es el mejor de la historia, ya que no vi jugar a todos los jugadores que regularmente aparecen en las discusiones acerca de los principales futbolistas de todos los tiempos, pero sí puedo decir que, en definitiva, el mejor que yo he visto se llama Lionel Messi.