Con merecimiento
Se dice que el éxito siempre trae envidia, que aquellos que logran conseguir logros importantes van a despertar el desprecio de muchos, y cuando a ese éxito le agregas la polémica, entonces el nivel de desprecio y hasta odio aumentan. Eso es exactamente lo que ha ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Se dice que el éxito siempre trae envidia, que aquellos que logran conseguir logros importantes van a despertar el desprecio de muchos, y cuando a ese éxito le agregas la polémica, entonces el nivel de desprecio y hasta odio aumentan. Eso es exactamente lo que ha sucedido con la reciente era de triunfos de los Astros de Houston, que el sábado lograron su segundo título de Serie Mundial en los últimos seis años, en los que, además, disputaron otros dos clásicos de otoño.
Pero, como ya escribí en el primer párrafo, las exitosas temporadas estarán, en la opinión de muchos, manchadas por el famoso escándalo de robo de señales en 2017, que trajo sanciones económicas a la franquicia, así como las suspensiones tanto del gerente general, Jeff Luhnow, y del manejador, A.J. Hinch, quienes perdieron sus trabajos.
A partir de ese momento, una mancha negra se posicionó en el equipo, que se ha transformado en el gran villano del beisbol. Sus jugadores principales, José Altuve, Alex Bregman y Yuli Gurriel, son objeto de burlas y cánticos como tramposos.
En medio de ese ambiente enrarecido alrededor de los Astros, la gerencia ha hecho un gran trabajo para mantener la base del equipo que se coronó seis años atrás y, al mismo tiempo, ir agregando piezas que la han fortalecido, razón por la que este 2022 volvió a ser un año brillante, ganando su división con comodidad, tras acumular 106 victorias, barriendo tanto en la Serie Divisional a Seattle como a Nueva York en la de Campeonato, para culminar la obra consiguiendo ante los Filis el segundo anillo de campeones.
Con un lineup que no tiene muchas debilidades, encabezado por Altuve, Gurriel y Bregman, Houston tiene en Yordan Álvarez a uno de los mejores bats de poder de toda la liga, en Kyle Tucker a uno de los principales jardineros jóvenes y en el novato, Jeremy Peña, una de las estrellas con mayor proyección de MLB; lo hecho por el shortstop dominicano para hacer olvidar muy pronto a Carlos Correa. Fue una de las grandes historias.
A eso hay que sumar una rotación sensacional, con Justin Verlander como el líder del grupo; el veterano ganará de nuevo el Cy Young tras regresar de la cirugía de Tommy John. Junto a él, Framber Valdez es uno de los mejores lanzadores de la actualidad, y con el crecimiento de Cristian Javier, son de temer. Además, el bullpen fue el mejor en la parte regular de la temporada, y siguió con su dominio en playoffs. Todo ese talento en las manos del experimentado y querido Dusty Baker, fue demasiado para cualquiera en su camino.
Dejando de lado el penoso incidente de 2017, esta versión de los Astros ganó con todo merecimiento la Serie Mundial. Sé que su legado no puede separarse del equipo que le dio a la franquicia su primera corona, pero hay poco que discutir de los nuevos monarcas.