Apuesto a lo contrario
Una nueva decepción ha llegado a los aficionados de los Vaqueros. La eliminación a manos de los 49ers en la ronda divisional significó otro fracaso más a los ya tantos acumulados en casi tres décadas desde la última ocasión que la otrora orgullosa franquicia ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Una nueva decepción ha llegado a los aficionados de los Vaqueros. La eliminación a manos de los 49ers en la ronda divisional significó otro fracaso más a los ya tantos acumulados en casi tres décadas desde la última ocasión que la otrora orgullosa franquicia levanto el trofeo Vince Lombardi; casi 30 años se han ido desde aquel año de 1995 en el que los famosos trillizos, Troy Aikman, Emmitt Smith y Michael Irvin, entusiasmaban a los fieles cada que saltaban al emparrillado.
Ya no sólo es el hecho de no conseguir el ansiado sexto campeonato al hablar de los Vaqueros, no se puede olvidar lo lejos que han quedado de ese objetivo. Son 27 años desde que ganaron dos partidos de playoffs en una misma temporada.
Son escasas las victorias en playoffs desde aquella histórica primera mitad de los 90, cuando se convirtieron en el primer equipo en ganar tres Súper Tazones en cuatro años. Pero fue a partir del segundo que las cosas se empezaron a venir abajo, y sin decir que desde entonces no han tenido algunos buenos momentos, estos han sido escasos.
Fue tras aquel título ante Buffalo en el Súper Tazón XXVIII que Jerry Jones cometió el primero de varios errores que han marcado a su multimillonaria franquicia. Luego del bicampeonato ante los Bills, Jones decidió no continuar con Jimmy Johnson como coach. El muy popular entrenador que había revivido a Dallas en poco tiempo, no sólo era un gran líder y motivador, era un experto para analizar talento, razón por la que tras su llegada en 1989, únicamente necesitó de cuatro años para regresar al equipo a lo más alto de la NFL. Tras su adiós, se rompió algo que nunca se pudo arreglar.
El reciente fracaso volvió a dejar en claro que Jones ha tomado a través de los años muchas malas decisiones que han afectado a los resultados en el campo; recientemente los costosos contratos de Dak Prescott (que volvió a demostrar que no está listo para las grandes ocasiones) y de Zeke Elliott han evitado gastar el dinero disponible en el tope salarial en tener un equipo con mayor talento.
Las decisiones de entrenadores no han sido las mejores. Mantuvo demasiado tiempo a Jason Garrett, para ahora traer a Mike McCarthy, que sigue cometiendo los mismos errores en momentos clave como ocurrió antes de su salida de Green Bay.
El dueño no juega, pero su afán de protagonismo, y sus errores en el aspecto deportivo, junto a su mano derecha, su hijo Stephen, le han restado posibilidades a la franquicia de acercarse a los resultados esperados.
Llegará la nueva temporada, y con ella, Jones volverá a declarar que tiene un equipo especial, capaz de romper la sequía de campeonatos. Salvo que de aquí a ese momento algo sustancial cambie, yo apostaría a lo contrario.