Amplia brecha
Las semifinales de la Liga MX arrancan hoy, cuando en el Estadio Universitario, Tigres reciba la visita de Rayados, y mañana, la otra semifinal, entre América y Guadalajara. Cuatro equipos urgidos de un título, el último de ellos en disputar una final fue Monterrey, en ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Las semifinales de la Liga MX arrancan hoy, cuando en el Estadio Universitario, Tigres reciba la visita de Rayados, y mañana, la otra semifinal, entre América y Guadalajara. Cuatro equipos urgidos de un título, el último de ellos en disputar una final fue Monterrey, en el Apertura de 2019. Aunque no es una enorme cantidad de años en los que los cuatro equipos no han alzado el trofeo de campeón, es increíble si tomamos en cuenta los millones de dólares que gastaron en ese periodo; es demasiado tiempo sin que hayan al menos quedado entre los dos mejores.
Mientras que los que sí se han puesto en esa posición, llevan años de protagonismo en nuestro futbol, a excepción del Atlas, pero que hoy es propiedad de uno de los grupos hegemónicos de la liga. Si algo ha quedado de manifiesto en nuestro futbol por más de una década, es que no cualquiera puede ser campeón, como lo pregonan algunos, y que la supuesta paridad entre los clubes, es únicamente un espejismo reflejado por el sistema de competencia, que permite la ocasional sorpresa, que propicia sonoros fracasos de los ricos y poderosos.
Haciendo una revisión de la historia reciente de la primera división en México, podemos ver una clara tendencia, que pone a ciertas instituciones o grupos que tienen a más de un club bajo su control, muy por encima del resto; la paridad de la liga mexicana está limitada a unos cuantos.
Incluyendo este certamen, ya son varios los años que las instituciones con mayor poder adquisitivo y los grupos con enorme estabilidad económica tienen la hegemonía de la liga. De 2010 a la fecha, sólo Tijuana en 2012, pudo romper el dominio de quienes han asumido el rol protagónico del torneo, y Pumas en 2011, que con un presupuesto que nunca está entre los más elevados, también ganó el campeonato en ese periodo, aunque por lo menos, Universidad puede presumir de ser uno de los equipos de mayor historia y popularidad, y ya pasaron más de diez años de lo hecho por esos dos equipos.
Es cierto que, a diferencia de otros torneos, la Liga MX tiene un mayor número de equipos en condiciones de ganar campeonatos, eso no lo discuto, sin olvidar claro, que existe la Liguilla, factor fundamental para que eso suceda; propiciando también la ocasional gran sorpresa y los fracasos sonoros de los favoritos. En estos 13 años que he mencionado, los campeones, a excepción de los Xolos, han sido los cuatro grandes, los equipos regios, los de Grupo Orlegi y los de Grupo Pachuca. Incluso, desde 1996 se han disputado 52 torneos, y nada más 15 instituciones han sido campeonas, de las cuales, cuatro lo lograron solamente en una ocasión.
La tendencia continúa y la brecha entre protagonistas y equipos de relleno es cada vez más amplia, y mientras la repartición del pastel en derechos de televisión no sea equitativa y no se busque el bien común de todos los socios, ni el sistema de competencia podrá tapar la realidad.