Agridulce
Sólo dos temporadas después de conseguir el histórico 17 título de su historia, los Lakers de Los Angeles se encuentran exactamente en donde estaban tras la primera temporada de LeBron James con el equipo: fuera de los playoffs. Luego de la dolorosa eliminación en la ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
Sólo dos temporadas después de conseguir el histórico 17 título de su historia, los Lakers de Los Angeles se encuentran exactamente en donde estaban tras la primera temporada de LeBron James con el equipo: fuera de los playoffs. Luego de la dolorosa eliminación en la primera ronda de la postemporada pasada, la gerencia se puso a trabajar en apuntalar el róster, para así poder regresar a pelear por un nuevo campeonato.
Lo último que se hubiera pensado, es que en este año la caída sería aún mayor. Se esperaba con un equipo sano, especialmente Anthony Davis (que se perdió 46 partidos el año previo), y con la llegada de Russell Westbrook, los Lakers volverían a pelear por un campeonato, cosa que no sucedió; desde el principio, las cosas no caminaron muy bien, el nuevo Big 3 nunca se amalgamó, jugando muy poco juntos (un total de 21 juegos). A eso se debe sumar, que el plantel era muy veterano, con una banca lejos de las principales de la liga, sin piernas frescas para la recta final de la temporada, razón por la que, tras el Juego de Estrellas, sólo ganaron seis partidos de los últimos 24; para así pasar de seguro participante en el play-in a irse temprano de vacaciones; con enormes dudas sobre el futuro, y en la búsqueda de un nuevo coach, tras el despido de Frank Vogel el domingo.
Sin importar que James tuvo su mejor temporada en años (promedió la segunda mayor cantidad de puntos en su carrera), nada evitó el colapso, y uno de los peores fracasos deportivos que se puedan recordar. El róster valía $160 millones de dólares para el 2021-22, contó con tres eternos all stars, y con un entrenador que transformó al equipo en una de las mejores unidades defensivas de la NBA.
Muchos señalan a LeBron como culpable, se dice que su voz pesa mucho en las decisiones del gerente general Rob Pelinka, algo que el propio base negó rotundamente, alegando que lo que suceda en el futuro inmediato no está en sus manos, que la gerencia y no él determinará qué es lo mejor para la franquicia.
Lo cierto es que obtener el banderín 17, trajo consecuencias al dar tanto talento joven a cambio de Davis, el róster fue perdiendo profundidad, algo evidente en las estadísticas, tanto a la ofensiva como a la defensiva, Los Angeles se ubicó entre los 10 peores de la NBA. La campaña de su astro no pudo contrarrestar las deficiencias de un equipo, que costó millones, pero que no estaba conformado para pelear por el trofeo de campeón, si sus estrellas no estaban todo el año ciento por ciento. Ahora iniciará la búsqueda del reemplazo de Vogel, que se menciona será extensiva. Además, se deberán tomar decisiones concernientes al plantel, empezando con Westbrook y hasta por Davis, que se perdió 42 partidos en la campaña, y que podría ser cambiado si persisten las dudas sobre su capacidad para estar en la duela.
Para LeBron será un año de recuerdos agridulces, ya que logró convertirse en el segundo máximo anotador de todos los tiempos, pero por segunda ocasión en cuatro años, no jugará playoffs.