Ganar en donde importa
No cabe duda que el final de la temporada regular de la NFL siempre es un momento difícil para cualquiera que se jacta de ser un aficionado a esta fantástica liga deportiva. Su conclusión, el pasado domingo, deja un sabor agridulce en la boca, por un lado, nos despedimos ...

Juan Carlos Veraza
El deporte por nota
No cabe duda que el final de la temporada regular de la NFL siempre es un momento difícil para cualquiera que se jacta de ser un aficionado a esta fantástica liga deportiva. Su conclusión, el pasado domingo, deja un sabor agridulce en la boca, por un lado, nos despedimos de los domingos llenos de partidos y extrañaremos los duelos de jueves y de lunes hasta el mes de septiembre, pero también trae consigo el mes más intenso de la campaña, en el que los doce equipos que lograron sobrevivir las extenuantes 17 semanas pasadas, pelearán por el anhelado trofeo Lombardi.
Como siempre, una vez que llega la postemporada existen favoritos para participar en el Súper Tazón que se disputará los primeros días de febrero en Santa Clara, California. Pero, como ocurre siempre, no se puede dar nada por sentado, el nivel es tan parejo que ninguno de los calificados puede ser declarado como vencedor antes de que se disputen los partidos.
Por ello hay que ser cautos en cuanto a los pronósticos, además, nadie tiene la capacidad de predecir el futuro, lo único que se puede hacer es un análisis a conciencia de lo que tiene cada uno de los contendientes, para así intentar encontrar a los más fuertes.
En esta ocasión todo me hace pensar que una de las dos conferencias se muestra más sólida que la otra, me refiero a la NFC, que tiene a las dos franquicias con mejor marca en la campaña, además de al que muchos consideran el caballo negro de los playoffs. Me refiero a Carolina, Arizona y a Seattle. Cada uno con argumentos sólidos para representar a la Conferencia Nacional en el juego por el título de la liga.
Con esto no estoy diciendo que el resto de los equipos de la NFC no tienen posibilidades o que no existan dignos contendientes en la AFC que, para empezar, cuenta con los actuales monarcas de la liga, los Patriotas de Nueva Inglaterra, a los que nunca me atrevería a descartar. Mientras ahí estén Bill Bellichick y Tom Brady hay que tomarlos en cuenta como candidatos.
Además, Denver, Cincinnati, Kansas City y Pittsburgh tienen argumentos de sobra para llegar al Súper Tazón. Dejando de lado a Houston, a quien veo lejos todavía de la élite, a pesar de contar con el mejor defensivo de toda la NFL, el liniero J. J. Watt.
Por ello no quiero coronar anticipadamente a nadie, pero sí me atrevería a señalar a los tres primeros equipos que incluí como los más completos de toda la liga.
Todos tienen experiencia reciente en playoffs, tienen quarterbacks de calidad probada, buen juego terrestre, receptores con capacidad de hacer jugadas grandes y le agregas defensivas que pueden tomar control de un juego. Todos, ingredientes esenciales para aspirar a lo más alto, ingredientes que la mayoría de los anteriores campeones han tenido, en mayor o menor medida.
Obvio, este análisis pasará a segundo término una vez que se disputen los partidos, que se ganan en el emparrillado y no en las páginas de un diario.