El Monstruo Verde
El primero de los tres cuadrangulares que conectó Mark McGwire a los Medias Rojas de Boston, aquel 11 de junio de 1995, superó sin problema el Monstruo Verde y cayó en el área del estacionamiento. La esférica llegó como un acto milagroso para el dueño de un auto, ...
El primero de los tres cuadrangulares que conectó Mark McGwire a los Medias Rojas de Boston, aquel 11 de junio de 1995, superó sin problema el Monstruo Verde y cayó en el área del estacionamiento. La esférica llegó como un acto milagroso para el dueño de un auto, quien había olvidado las llaves adentro. El pelotazo rompió la ventanilla por lo que pudo abrir la puerta y, además, se llevó un invaluable souvenir de 108 costuras, el cual fue firmado por el entonces jonronero de los Atléticos.
El Fenway Park, casa de los Medias Rojas, se inauguró en 1912 y desde entonces presumía la barda gigante por el jardín izquierdo.
La idea de su construcción fue por parte del entonces dueño del equipo de Boston, John I. Taylor, con el objetivo de tapar la visión a los aficionados que quisieran observar de gorra (no precisamente beisbolera) los juegos desde algún edificio cercano, sin pagar un boleto.
En un inicio, El Muro, como era conocido, estaba construido de madera y lucía tapizado de publicidad. Fue hasta 1934 que se renovó con concreto y 13 años después fue pintado de verde, como el resto del estadio, por lo que recibió el peculiar nombre. Además, se le agregó la pizarra manual, la cual se mantiene en función y es manejada por tres personas.
En 1975, el Monstruo Verde se cubrió con plástico duro. Actualmente tiene una altura de 11.32 metros y una distancia de 310 pies al home.
La barda más famosa del beisbol ha sido testigo de episodios emblemáticos como aquel cuadrangular del catcher de Medias Rojas, Carlton Fisk, durante el sexto juego de la Serie Mundial de 1975 ante Cincinnati. Fisk simulaba dirigir la esférica con los brazos hacia la derecha y evitar que se fuera en terreno de foul, mientras celebraba el vuelacercas.
También el Monstruo Verde fue testigo de momentos trágicos para los aficionados de Boston, como el cuadrangular del short stop de Yankees, Bucky Dent, batazo con el que definió para Nueva York el pase al Clásico de Otoño de 1978.
Episodios chuscos como el que protagonizó Manny Ramirez, jardinero izquierdo de Boston, al aprovechar un cambio de pitcher para ingresar por la puerta del Monstruo Verde y atender una urgencia física.
En un principio, el Monstruo Verde estaba rodeado de redes para atrapar las esféricas que salieran de jonrón, pero desde 2003 el dueño del equipo, John Henry, tuvo la ingeniosa idea de construir tribunas en lo más alto de la barda. Los 269 asientos se convirtieron en los más codiciados lugares debido a la panorámica que regala esa zona durante los juegos de Medias Rojas.
El Monstruo Verde ha sufrido transformaciones, pero se mantiene fuerte como uno de los elementos más significativos de las Grandes Ligas.
