Dilema

Al llegar a la presidencia de la Comisión de Árbitros, Arturo Brizio puso en práctica la logística al designar: “el que se equivoca, será parado”, buscando un espíritu de superación y competencia entre los silbantes, lo cual ha sido la constante en las tres ...

Al llegar a la presidencia de la Comisión de Árbitros, Arturo Brizio puso en práctica la logística al designar: “el que se equivoca, será parado”, buscando un espíritu de superación y competencia entre los silbantes, lo cual ha sido la constante en las tres primeras jornadas, teniendo como consecuencia que en la cuarta utilizara ocho con gafete de FIFA, buscando que hubiera un buen rendimiento arbitral. Pero, desafortunadamente, en los primeros siete partidos hubo injerencia de los silbantes tanto en los marcadores como en la conducción, por lo que ahora, si sigue con esa logística mencionada, tendrá un verdadero dilema para poder completar a los nueve árbitros y cumplir la quinta jornada.

Me explico: en el Puebla-Tijuana a los primeros les anulan un gol en donde no había posición fuera de juego sancionable, pero sí conceden el de los porteños, que estaban en la misma situación. En Atlas-América el penal que le brindan a los rojinegros por la falta sobre Alustiza es fuera del área. No sancionan la falta de Barreiro sobre Oribe Peralta, pero, afortunadamente, sí marcan la pena máxima de Arreola sobre Edson Álvarez porque, si no, todavía se estaría satanizando ese arbitraje.

En Cruz Azul-Toluca no se percatan de que, de 21 faltas de los cementeros, seis fueron de Mena, ignorando esto la cuarteta arbitral, ya que no apareció la tarjeta por persistir en infringir las reglas y tampoco califican adecuadamente la barrida de Salinas sobre Méndez, que merecía la roja. Incluso, ni siquiera sancionan la falta.

En Querétaro-Monarcas no se sanciona el codazo de Loeschbor sobre Benítez con penal y roja; además, recordemos que Delgadillo fue parado por no expulsar a Pellerano en aquel Veracruz-Necaxa.

En Veracruz-Chivas no le muestran la segunda amarilla a Sánchez, recordando que también fue parado Roberto García por no haber sancionado aquel penal sobre Aquino en Santos-Tigres.

Con respecto al señor José Alfredo Peñaloza, el cual actuó en Pachuca-Tigres, en su desconcertante actuación resalta el no haber expulsado al portero Guzmán, que trató de dar una patada a Sagal —aquí habría que investigar si el asistente le informó adecuadamente—, pero más criticable fue su falta de carácter para tomar medidas disciplinarias contra Gignac, quien no se cansó de reclamar. ¿O qué? ¿Lo invitaba a cenar?

El séptimo silbante que no convenció en su labor fue el de Nexaca-León, que no marca el penal sobre Beckeles cuando el marcador era 1-0.

Sólo los dos silbantes del domingo hicieron su trabajo con solvencia: Óscar Macías y Francisco Chacón.

Tendrán que recurrir a los cuatro que pararon la pasada jornada: César Ramos, Erick Yair Miranda, Jorge Antonio Pérez y Marco Antonio Ortíz, completando con Fernando Hernández, Diego Montaño, y jugársela otra vez con Eduardo Galván o Roberto Ríos.

¿Verdad que es un dilema designar?

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