Truenos, relámpagos
Vivimos una época de vértigo, de cambiantes matices en guerra, tecnología, costumbres, ética, moral, deportes. No es fácil aceptar la evolución. Hay que adaptarse lo más rápido a los diferentes acontecimientos. Hay quienes tienen los ojos cuadrados y otros, por ...
Vivimos una época de vértigo, de cambiantes matices en guerra, tecnología, costumbres, ética, moral, deportes. No es fácil aceptar la evolución. Hay que adaptarse lo más rápido a los diferentes acontecimientos. Hay quienes tienen los ojos cuadrados y otros, por ignorancia o por alimentarse de la cultura light del deporte mexicano, ni siquiera lo han percibido. ¡Cúanto de cierto, cuánto de verdad contiene el esfuerzo del atleta boliviano Héctor Garibay Flores? En los 80, cuando el profesor Sandalio Sáinz de la Maza (QEP), con su dinamismo e imaginación creó el maratón de la Cd. de México, no recuerdo si lo escribí o lo pensé: este maratón puede ofrecer un millón o, aún más atractivo, diez mdd, al maratoniano que rompa el récord mundial. Es tan imposible como resolver El imposible del 15 mágico ideado por Sam Loyd, aquel mosaico con 15 cuadritos, pasatiempos favorito de la década de los 50 en el planeta. Qué elemento tan hermoso es la comparación. Es el color, la vida y el agradable aroma del deporte. Garibay triunfó en 2:08.23, récord local en la CDMX, situada en el Valle de Anáhuac, 2,240 m de altura promedio sobre el nivel del mar. El boliviano, que corrió en parciales negativos, habría derrotado en 30 segundos exactos al ugandés Víctor Kiplangat, oro en 2:08’53 el pasado domingo 27 de agosto en el Campeonato Mundial de Atletismo en Budapest, a una altura de 151 msnm, con la observación: cerca del estadio a orillas del Danubio la altura es de 96 m. El mismo día, en la CDMX la temperatura a las 7 am fue 15° C y humedad de 63% y en Budapest 22° C y 77%. Las condiciones fueron mejores aquí que allá. Un punto más y tómelo el lector con reserva: en las tablas comparativas de esfuerzo hay algo que es como un muro en el que se estrella el conocimiento. Truenos y relámpagos, ¡algo no cuadra! (El 2:08.23 de Garibay corresponde a un esfuerzo a 1:58.08 más rápido que el RM de Eliud Kipchoge, según unas tablas de conversión del doctor Thomas Schwartz. Sin duda, son imprecisas, pero son referencia). El crono podría equivaler a un registro entre 2:04 y 2:05. Pero sus antecedentes no encajan, aunque es manifiesto que se trata de un atleta en progresión: el año pasado, en el Mundial de Oregon, señaló 2:12.14 para la posición 36 y corrió en 1:04.09 y 1:08.01. Más que dudas, habría que despejar algunas incógnitas. Acaso lo primero que los aficionados, dilettantes, entrenadores, comunicadores, lectores, deban considerar, antes de entrar en terrenos subjetivos, frágiles, sea esperar la próxima actuación del boliviano favorecido notablemente en su estancia en Oruro a 3,735 m snm. ¿Cuánta influencia en este cronometraje le han dado las nuevas zapatillas ultraligeras al boliviano? En La Paz, la selección de futbol de Bolivia ha goleado (5-0) a Argentina con todo y Messi y Maradona, y a Brasil, por la altura. Lo segundo sería que se certificase de nuevo el trayecto del maratón. 3º. esperar el antidoping. Hablaremos un poco más de la altura.
