Tromba en la pileta
La natación emerge de las tradiciones mitológicas de la antigua Grecia con la hermosa leyenda de Leandro y Hero, bella y joven sacerdotisa consagrada a la diosa Afrodita. Leandro nadaba en las noches de Abydos a Sestos guiado por una antorcha. La diosa, al ver que Hero no ...
La natación emerge de las tradiciones mitológicas de la antigua Grecia con la hermosa leyenda de Leandro y Hero, bella y joven sacerdotisa consagrada a la diosa Afrodita. Leandro nadaba en las noches de Abydos a Sestos guiado por una antorcha. La diosa, al ver que Hero no cumplía sus votos, apagó la tea con viento y tormenta y Leandro murió ahogado en las aguas color vino del Helesponto. En mayo de 1810, con el propósito de demostrar que era posible cruzar el estrecho de los Dardanelos, el poeta cojo Lord Byron y su amigo Ekenhead cruzaron a nado el sitio de punto a punto. La natación se desarrolló en Europa, en especial en Inglaterra, e influyo en su atención y progreso la hazaña del capitán Matthew Webb al cruzar el Canal de la Mancha (1875) y, más tarde, en 1925, una mujer notabilísima, Gertrude Ederle, fue la primera en hacer la travesía en un crono 2 horas más rápido que la marca mundial. Hay otros antecedentes que apuntan hacia los mares del sur: en 1898, Syd Cavill, australiano de familia de audaces aventureros, refiere que él descubrió el estilo de crawl al ver que una mujer empleaba ese estilo y a la que enfrentó en Apia, en la Isla de Samoa. Apia está a unos metros de Upolu, donde se está la tumba de Robert Louis Stevenson, Tusitala, como le llamaban los nativos, “Contador de cuentos”, autor de La isla del tesoro, El diablo en la botella. To crawl significa arrastrar. El crawl revolucionó el universo acuático. Ofrece menor resistencia y, en consecuencia, mayor rapidez. Lo emplearon Weissmüller, Schollander, Murray Rose, Spitz, Sálnikov, Phelps, Popóv. Ingleses y anglosajones entronizaron a sus héroes, principalmente en las largas distancias olímpicas hasta el momento en que Sálnikov explotó en astillas de tiempo los 15 minutos en los 1,500m nado libre. El objetivo fue acaso durante más de 80 años el sueño dorado de estadunidenses. La natación en continua evolución acentuó en 1988 el interés por la velocidad, en realidad, en el deporte se debe escribir rapidez, al crear e incorporar en Seúl 88 los 50 m nado libre. Recuerdo el espejo rectangular y las siluetas subacuáticas en el dorso y a Eulalio Ríos, en el 56 y 60, romper la superficie y salir al frente, en su primera brazada, a los 35 m en la prueba de 200 m mariposa. En Seúl triunfó Biondi en 22.14. En los JO de Tokio, las medallas se repartieron en Caeleb Dressel (21.06), Florent Manaudou (21.35), el reciente portador de la antorcha en París, y B. Fratus, 21.57. Recientemente, Gabriel Castaño, que ha hecho su carrera en EU, marcó 21.67. Una tromba en la pileta. El mexicano habría ocupado el cuarto lugar en Tokio. Jorge Escalante Larrauri, UNAM, llegó a una semifinal de 100 m en Roma 60, cuando hubo 3 semis. Faltan los Trial de EU y Australia. Castaño, potencialmente, podría llegar a una final. Hace unas horas, en Toronto, Summer Mcintosh, 17 años, rompió el RM de 400 m combinado en 4’24”38. (100m, 59.18-59.18, mariposa; 200m, 2.06.30–1.07.12, dorso; 300m 3.23.43–1.17.13, pecho y 400 4.24.38–1.00.95, crawl). ¡Jorge Iga, en Atlanta, 48.75 en 100 m libre, 2º después de Dressel, 48.30!
