Titón, el longevo

Con el vocablo longevidad recordé un tierno y cruel pasaje de la mitología. Uno de los amantes de la diosa Eos, personificación de la Aurora, fue Titón o Titono, tan hermoso como su abuelo Ganímedes, “el más hermoso de los mortales”. Eos, intensamente enamorada, ...

Con el vocablo longevidad recordé un tierno y cruel pasaje de la mitología. Uno de los amantes de la diosa Eos, personificación de la Aurora, fue Titón o Titono, tan hermoso como su abuelo Ganímedes, “el más hermoso de los mortales”. Eos, intensamente enamorada, le solicitó a Zeus la inmortalidad de Titón. El dios le concedió el deseo, sólo que a Eos se le olvidó solicitar para su amante la juventud eterna. Titón envejeció tanto que la Aurora tras darle varios besos sin su consentimiento lo colocó en una canasta de mimbre. Se hizo tan chochito que la diosa lo convirtió en cigarra. No voy a tocar las diversas versiones que corren con la ausencia del keniano Kelvin Kiptum, de 23 años, con un cronometraje de 2 horas, 1 minuto y 23 segundos, y que hace unas semanas los aficionados se frotaban las manos de emoción al imaginar el espectacular duelo que iban a presenciar este domingo, en el maratón de Berlín. Se mediría a Eliud Kipchoge, bicampeón olímpico y poseedor, a los 38 años, de la plusmarca mundial en 2:01.09. El calendario revela 25 años esfuerzo y de actuaciones históricas de Kipchoge en los mil 500 m lisos y en 20 maratones.

Hay quienes afirman que su veloz carrera atlética, inolvidable, la inició en la llanura del Valle del Rift, a los diez años, cuando vio muy de cerca cómo un leopardo devorada a una cabra. La figura de Kipchoge encierra un gran atractivo deportivo con la incógnita de, si a los 39 años, será capaz de conquistar el tercer oro en los Juegos Olímpicos de París 2024. Ha ensanchado el círculo de longevidad; y de observar su recuperación tras el sexto lugar en Boston (2:09.23). Extraigo del archivo de la memoria cuatro nombres de deportistas longevos. Archie Moore; el inglés Sir Stanley Matthews; la rusa ucraniana Tatiana Pozdnyakova y el mexicano Andrés Espinosa. El primero peleó hasta los 46 años con un récord de 131 K.O. y de medirse a tres campeones mundiales: a Rocky Marciano —ayer se cumplieron 68 años del último combate, el 49, del invicto Marciano, que fue contra Moore al que noqueó en el Yankee Stadium de Nueva York—, a Floyd Patterson y a Muhammad Ali. A Moore (148-19-8) le decían La Mangosta por su velocidad de puños y reflejos.

La mangosta es el depredador natural de las cobras, serpientes conocidas por su fulgurante rapidez. Matthews jugó hasta los 50 años. Extremo derecho, le decían El mago del regate jugó en 1932 en el Stoke City y colgó los botines en 1965, con una característica de arquetipo en fair play: en 710 partidos nunca fue expulsado ni amonestado. En los albores de los 80, Podznyakova fue de un nivel equiparable al de la estadunidense Joan Benoit y de la noruega Grete Waitz, ganadoras del oro y la plata en Los Ángeles 84. A los 50 años, Podznyakova corrió en Los Ángeles el maratón en 2:31.05. Andrés Espinosa ocupó a los 40 años el cuarto lugar en el maratón de Berlín con récord mundial de edad en 2:08.48, el día en que el keniano Paul Tergat rompió RM en 2:04.55.

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