Tan cerca, tan lejos

Dos décimas, en apenas una quinta parte de un segundo. En tan brevísimo tiempo la velocidad de la luz, si pudiera curvarse alrededor de nuestro planeta, daría una vuelta y media. ¡En dos décimas de segundo cuántas cosas pueden suceder! Viene la imagen cuando hoy, a ...

Dos décimas, en apenas una quinta parte de un segundo. En tan brevísimo tiempo la velocidad de la luz, si pudiera curvarse alrededor de nuestro planeta, daría una vuelta y media. ¡En dos décimas de segundo cuántas cosas pueden suceder! Viene la imagen cuando hoy, a las 6:23 de la mañana, hora en la CDMX, los ocho finalistas de los Juegos Olímpicos de París en los 800 metros lisos volvieron a encontrarse en el Meeting Herculis, en la pista del Stade Louis II de Mónaco, de la Wanda Diamond League.

Es uno de los grandes atractivos con la presencia, además, del astro de la pértiga, Armand Mondo Duplantis, de 24 años, sueco nacido en Estados Unidos, quien el pasado 15 de junio rompió por décima ocasión el récord mundial, dejándolo en 6.28 m.

Se trata de una pista rápida en la que los aficionados se frotan las manos en espera de la ruptura del RM, en poder del keniano David Rudisha, que cronometró 1’40”91/100 al ganar el oro en los JO de Londres 2012. Y el campeón olímpico, el keniano Emmanuel Wanyonyi, una locomotora de 21 años de edad, con una marca de 1’41”11, el 22-08-2024, en Lausana, Suiza, se encuentra a 20/100 de segundo del RM lo mismo que 2/10. Pero ¡ay!, hay que decirlo —frase que, por cierto, le sugerí a un comunicador de la sección deportiva para su columna en Excélsior—, Wanyonyi, así como el canadiense Marco Arop, medalla de plata en los JO de París, en 1’41”20, están tan cerca y tan lejos del objetivo.

Ese brevísimo espacio de tiempo debe pulsarse con cautela. La expresión tan cerca y tan lejos se escucha con frecuencia en los billares; conjunción de geometría, matemáticas, física, con la destreza; paño verde, sonido de marfil, con los diamantes de guía que permiten trazar ángulos.

Seguramente algunos recordarán la carambola de ¡once bandas! en Donald en el país de las matemáticas, de Walt Disney, proyectada allá por 1961, representa la enorme dificultad de resolver y cumplir el objetivo cuando las tres bolas están aproximadas con la roja en medio de las blancas. ¡Sí, tan cerca y tan lejos! Sólo observe un fragmento del proceso evolutivo del RM de los 800 m lisos para comprender el gran esfuerzo muscular, explosivo y resistencial de quienes han cruzado la frontera del 1’42”00.

El inglés Sebastian Coe, el primero en cruzarla, señaló 1’41”73 en Florencia, 10-junio-1981. Y, en ese lapso, casi medio siglo, ayer se cumplieron 44 años y un mes, se ha progresado sólo 82/100 de segundo, con el esfuerzo de otros dos astros de los 800m, el keniano-danés Wilson Kipketer y Daniel Rudisha, con tres RM sucesivos de cada uno, entre millares de notables atletas del mundo.

Veamos de otra forma las 2/10. Entre Rudisha (1:40.91, con rapidez promedio de 7.928m/seg) y (1’41”11 con promedio de 7.912m/seg) de Wanyonyi las 20/100 de segundo, la diferencia es de 1.60m. Y entre Wanyonyi y Arop (1’41”20 en París, con rapidez de 7.905) es de 0.73 cm. Dos décimas o 20/100 que en el estadio nadie será capaz de apreciar si no es por el reloj. Tan cerca y tan lejos…

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