Singular desconocido

Quizá los empuje la misma chispa que enciende el espíritu del campeón o espolea el valor del soldado en el campo de batalla. La primera manifestación es por el deseo de emular, de querer ser, y después porque unos pocos descubren la fuerza interior que los proyecta ...

Arturo Xicoténcatl

Arturo Xicoténcatl

El espejo de tinta

Quizá los empuje la misma chispa que enciende el espíritu del campeón o espolea el valor del soldado en el campo de batalla. La primera manifestación es por el deseo de emular, de querer ser, y después porque unos pocos descubren la fuerza interior que los proyecta hacia posiciones insospechadas. Hay en el campo del deporte, en un grupo de desconocidos, algo más que el intento de imitar, la aspiración ilimitada de dejar huella en las competencias tradicionales. Orbitan individual o colectivamente en la cauda del deporte en pruebas principalmente resistenciales. Pero sucede también que algunas voluntades, ajenas propiamente a la competencia, participan en algún reto personal y lo popularizan con el pincel cargado en tinta de color internacional.

El clarín en varios campos tal vez lo dio el famoso tirolés Reinhold Messner. Después de escalar las 14 montañas más altas del planeta situadas en la región del Himalaya y el Karakórum, sin más desafíos, le nació el deseo de hollar las cimas más altas de cada continente. E instauró el Grand Slam. La actividad de Messner bajó de la montaña, a las aguas, al desierto, a los maratones… con variaciones sobre el mismo tema de propósito y esfuerzo.

A través de la BBC de Londres leo, ayer en la tarde, con curiosidad, que la inglesa Susannah Gill y el estadunidense Mike Wardian son recientes vencedores del 7x7x7, que consiste en correr siete maratones en siete días y en siete continentes. La mujer corrió cerca de la base Novolazárevskaya, en la Antártida, en temperaturas de -35 grados Celsius, y dos días después en Perth en +35° C. En 168 horas corrieron 295,365 metros, volaron 90 mil kilómetros en 63 horas de vuelo, equivalente a dos vueltas al planeta.

Pero salto de información en información y encuentro algo singular en la vida de un militar, aventurero, explorador y escritor: Ranulph Fiennes, nacido el 7 de marzo de 1944 en Berkshire, Inglaterra, que seguramente da origen al 7x7x7. En el 2003 corrió siete maratones: 26 de octubre en La Patagonia. El 27 en Islas Malvinas por dificultades técnicas de no hacerlo en la Antártida; día 28 en Sidney; el 29 en Singapur; el 30 en Londres; el 31 en El Cairo y el 1º de noviembre en Nueva York.

Siempre me sorprendió como manifestación de fuerza de voluntad y resistencia que el nadador Jeff Farrell, el mejor sprinter antes de los Juegos Olímpicos de Roma, a los tres o cuatro días de haber sido operado de la apéndice se haya lanzado a la pileta, vendado del abdomen y calificado en cuarto lugar en los 100 m nado libre en el Trial de Estados Unidos. En Roma ganó oro en el relevo 4x100. Según me entero, si leí bien, lo asombroso en Ranulph Fiennes, que se ha enfrentado a situaciones de lo más adversas, había sido operado del corazón, de doble baipás coronario, cuatro meses antes de correr los siete maratones en el 2003.

A los 65 años, en el 2009, este singular hombre que sirvió ocho años al ejército inglés y que tiene un curso de capacitación para evitar ser rastreado por perros, escaló el Everest. En un aerodeslizador remontó las aguas del Nilo; recorrió en solitario el polo sur; en el polo norte sufrió congeladuras de varios de sus dedos de la mano izquierda. No esperó a que los amputaran, tanto era el dolor que sufría que con una sierra él mismo se los cortó justo en la frontera de la parte necrótica.

Se afirma que en relación con sus proezas, fue uno de los últimos seis candidatos a representar el papel de James Bond. Sólo que Broccoli lo rechazó por “sus manos tan grandes y su cara de granjero”…

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