Samaranch, por la universalidad en JO

Estamos bañados, inundados de información occidental –las noticias que circulan en este hemisferio, se aceptan, sin más–, que se nada contra la corriente al formular ¿por qué no se aplica al mundo anglosajón, europeo, estadunidense e israelita, cuando resuenan sus ...

Estamos bañados, inundados de información occidental –las noticias que circulan en este hemisferio, se aceptan, sin más–, que se nada contra la corriente al formular ¿por qué no se aplica al mundo anglosajón, europeo, estadunidense e israelita, cuando resuenan sus tambores de guerra, las mismas sanciones deportivas que se ejercen contra Rusia? Observe, mes con mes, las cantidades en miles de millones de dólares que EU otorga a Ucrania en material bélico; son más de 50 mil mdd. The New York Times divulga la cantidad de 75 mil millones. Ucrania pinta para ser una estrella más del poderoso país norteño. Hubo un tiempo, durante y poco después de la Segunda Guerra Mundial, lo refiere George Orwell en Rebelión en la granja, que en Inglaterra no se podía criticar a José Stalin. Rusia sacrificó cerca de 27 millones de personas para acabar con la Alemania nazi en una acción conjunta con EU, Inglaterra y aliados. Los Juegos Olímpicos, el contenido de su inmensa esfera respiran los acontecimientos de la política internacional. La guerra es una voz estentórea que cruza los siglos sin jamás apagarse. La mayoría que ha presenciado los cambios generacionales de los últimos 60 años conoce las virtudes y los vicios de los pueblos. Posee referencias de acciones militares en Filipinas, Corea, Vietnam, Malvinas, Afganistán, Irak, Palestina y Líbano, sin que a los agresores se les haya impedido competir en los Juegos Olímpicos. El poder de Europa, países anglosajones e Israel están en diversos campos por encima de argumentos y razonamientos. En lo deportivo se viola arteramente el espíritu olímpico. Dentro de estas nubes cargadas de drones y pólvora se abre una rendija por la que pasa un hilo de luz hacia la universalidad. Lo expresa el español Juan Antonio Samaranch Salisachs –su padre, Juan Antonio Samaranch, fue titular del Comité Olímpico Internacional de 1980 a 2001–, vicepresidente del COI y uno de los seis aspirantes a la titularidad de este organismo: “Si llego a la presidencia incorporaré a Rusia en las competencias de los JO”.  Del 18 al 21 de marzo de 2025, en Grecia, se elegirá al décimo presidente del COI. Recientemente el alemán Thomas Bach señaló que no buscaría la reelección. Aunque el olimpismo esté politizado lo natural es que la esfera olímpica se rija por sus propias reglas y no por la decisión política de los países más fuertes. El mundo occidental viola la Carta Olímpica cuando establece que las competencias en JO son entre individuos, no entre países. Si existen sanciones, en consecuencia, deben dirigirse a los deportistas. En 1980, durante el boicot contra Rusia, recuérdese que los atletas Sebastian Coe, Steve Cram y Steve Ovett, desoyendo las órdenes de Margaret Thatcher, compitieron en Moscú y pudieron hacerlo sin ninguna oposición a que representaran a Inglaterra. Coe, presidente de la World Athletic, antigua IAAF, es también aspirante al COI. El anuncio de Samaranch Salisachs puede tener favorable repercusión en Asia, América Latina, África y algunos países de Europa.

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