Recuerdos
Los recuerdos generan otros recuerdos. Acude a la mente una frase de Romain Rolland: “Yo no llamo héroes a aquellos que han triunfado por el pensamiento o la fuerza. Sólo llamo héroes a los que fueron grandes de corazón”… y Romain cita, a la vez, una frase de ...
Los recuerdos generan otros recuerdos. Acude a la mente una frase de Romain Rolland: “Yo no llamo héroes a aquellos que han triunfado por el pensamiento o la fuerza. Sólo llamo héroes a los que fueron grandes de corazón”… y Romain cita, a la vez, una frase de Beethoven: “El único signo de superioridad que reconozco es la bondad”. Desfilan en torrente hermosas imágenes agonales del Centro Deportivo Chapultepec, en los 60, alrededor de la pileta y en los balcones del edificio norte rebosaban de aficionados para presenciar las competencias y acaso la lucha que sostenían los de la franja naranja y uniforme azul contra los nadadores de la UNAM. El CDCh se significó durante décadas por la alta clase de sus nadadores, clavadistas y tenistas. Mauricio Ocampo, Alfredo Guzmán, Joaquín Capilla, Álvaro Gaxiola, El Pelón Osuna, Antonio Palafox, Mario Llamas. Desde hace poco, a las reuniones de primavera se han sumado a los acuáticos, los tenistas. Aquella semilla que sembraron Mario Tovar y la señora Rosa G. Pardo, gracias al entusiasmo y espíritu solidario y de convocatoria de María Teresa Adames, la primera mujer en representar a México en clavados en unos JO, Helsinki 52, y también, lo que fue una proeza, la primera mexicana en lanzar las tres piruetas y media al frente, y actualmente de Marco A. Cordero, aquel grupo que se reunía anualmente se ha transformado en una fraternidad deportiva. La reciente desaparición física de Carlos Champ Madrigal nos lleva a asociarlo con varios deportistas del CDCh y de la UNAM. Había atletas que se distinguían por su nobleza. El Champ no alcanzó una final olímpica como su hermano Roberto Champito Madrigal, pero en ambos habitó el espíritu de lucha y nobleza. Tuve el privilegio de verlos competir y de charlar en diversas ocasiones y de apreciar su espíritu de fair play, esa singular calidad humana de bondad, de respeto, arquetipos de lucha y superación; de nobleza. De hecho, El Champ, la llama que motivó a practicar los clavados a Roberto El Champito, cuarto en la plataforma de 10 metros en los JO de Tokio en la más distinguida actuación mexicana. Fueron moldeados por la sabiduría y conocimientos de Mario Tovar. A su esposa, hijos, nietos, a sus amistades nuestras más sentidas condolencias. Añadamos un breve recuerdo con igual cariño a otros clavadistas: Capilla, Botella, Alvarito Gaxiola, José de Jesús de Robinson. El tiempo fluye veloz, la vida es breve, Eva Franco nos recuerda que mañana se cumple un año del fallecimiento del doctor Gabriel Cherebetiu, notable entrenador de voleibol que le dio grandeza al deporte de México y que fuese director de cardiología en el Hospital Ángeles Pedregal. Cherebetiu, plata y dos bronces como jugador de Rumania en Campeonatos Mundiales, hombre inteligente y bondadoso, fue miembro de aquel grupo de técnicos que llegaron a México previo a los JO de 1968 e hicieron una tarea insuperable. Mañana se celebrará una misa y se elevará una oración en su memoria, a las 11:25 horas en el Panteón Español.
