Pogačar, meteoro

La acción genera e inspira acción. Hace más de 2,500 años, Hesíodo y Homero descubrieron elementos inspiradores que conectan las huellas del héroe o del líder con otros que no sólo los admiran por sus proezas y obras, sino por el deseo de imitarlos y superarlos. ...

La acción genera e inspira acción. Hace más de 2,500 años, Hesíodo y Homero descubrieron elementos inspiradores que conectan las huellas del héroe o del líder con otros que no sólo los admiran por sus proezas y obras, sino por el deseo de imitarlos y superarlos. Hesíodo expresó el sentimiento de emulación al expresar: El alfarero imita al alfarero, el artista al artista, el obrero al obrero. Y Homero, en La Odisea, pone en boca de Laodamante la frase: No hay en la vida gloria más ilustre en el hombre que el trabajo que hace con la destreza de sus manos y pies (no toda emulación o competencia alcanza un destino feliz o exitoso. La tejedora Aracné intento superar a la diosa Palas Atenea; ésta, irritada por la perfecta labor de Aracné, rompe la tela del bordado; sintiéndose ultrajada, intenta ahorcarse, pero, antes de que lo logre, Atenea la transforma en araña). El domingo, en la etapa 14, el universo del ciclismo estalló en alegría, sorpresa y admiración en la poderosa escalada del esloveno Tadej Pogačar, del equipo UAE Team Emirates. Se disparó como un cohete hacia la cumbre Plateau de Beille, con un crono de 39 minutos con 58 segundos en los 15.8 km, con una pendiente promedio de 7.8%, como consecuencia del poder de sus piernas, pulmones de acero con capacidad de más de 7 litros de aire, en conjugación con la modernidad de la tecnología —máquinas ligeras, neumáticos de fibra de carbono, ruedas lenticulares en las cronoescaladas, manubrios aerodinámicos— y los entrenamientos. Los últimos 5 km los trepó en 26.1 km. Hay miríadas de espectadores a los que les deleita el esfuerzo muscular de la rapidez y a los que le fascina la potencia del atleta, acaso el rostro de dolor, determinación, la voluntad agonal. El ciclismo, como la natación, el atletismo, la halterofilia, se puede medir en centímetros, gramos y segundos. En el Tour de 1998, el italiano Marco Pantani, El Pirata, uno de los mejores escaladores de la historia, asombró al planeta al dejar como récord en el ascenso al Plateau de Beille un crono de 43’28”. Es decir, Pogačar, 25 años, 67 kilos de peso y 1.77 m de estatura, mejoró en 3’30” la referencia. En el 2004, el famoso Lance Armstrong señaló 46’04” y en el 2006, 45’40”. El español Alberto Contador, en el 2007, marcó 44’17”. Pogačar es el primer pedalista en cruzar la frontera de los 40 minutos en el desafío de la mítica cima. Al espectáculo se sumaron el danés Jonás Vingegaard, 27 años, del Team Visma Lease a bike, en 40’47”, y el belga Remco Evenepoel, de 24 años, miembro desde el 2019 del Soudal Quick-Step, en 42’30”. Los tres protagonistas principales en la clasificación general, al cumplirse ayer la etapa 18 de Gap a Barcelonnette, ganada por Victor Campenaerts —“Mi triunfo de etapa es como acariciar el cielo con la mano. Nunca lo olvidaré”, dijo—, de 33 años, sobre 179.5 km (4:10’20”), ocupan los tres primeros sitios: Pogačar, 74 horas, 45’27”; Vingegard, 74: 48’38” a 3’11”, y Evenepoel, 74’50”36” a 5’09”. Los dos poderosos tirones de Pogačar en la etapa 15, que anularon la oposición, apuntan a su tercera victoria en el Tour de France.

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