París, reto para EU

Una pluralidad de significados e interpretaciones proyecta el reciente Campeonato Mundial de Natación de Fukuoka. En el plano individual, el francés Léon Marchand toca el punto cenital de la competencia al adueñarse de tres oros: los 400 m combinado en 4’02”50, ...

Una pluralidad de significados e interpretaciones proyecta el reciente Campeonato Mundial de Natación de Fukuoka. En el plano individual, el francés Léon Marchand toca el punto cenital de la competencia al adueñarse de tres oros: los 400 m combinado en 4’02”50, rompe el último RM de Michael Phelps, 4’03”84; domina en 200 m combinado (1´54”82) y 200 m mariposa (1’52”43); la triple victoria del chino Qin Haiyang en 50 (26’29), 100 (57’69”) y 200 m estilo de pecho con RM (2’05”48), quien desde ahora roza y amenaza con entrar al coto de caza del bracista inglés Ian Peaty, una de las notables ausencias; el aplastante dominio de las “aussies” australianas en 100, 200 y 400 m nado libre, Mollie O’Callaghan (52.16, 1’52”85 RM) y Ariarne Titmus, RM 3’55.38”, y en los relevos libres. Titmus limita a dos pruebas la zona de éxitos de la notable Katie Ledecky, EU, vencedora de los 800 y 1,500 m libres. El eclipse de EU en la natación individual varonil, con los oscuros indicadores objetivos, son más que presagios de qué le espera en París 2024, uno o dos oros. La halagüeña perspectiva de que el próximo año en los JO de París el mundo podrá admirarse con la ruptura del RM de los 1,500 m nado libre, hombres, y por vez primera se podrá presenciar y asombrar de una demostración en la que un hombre nadará 15 veces en forma continua los segmentos de 100 m en menos de 58”, ritmo promedio de 29” cada estanque olímpico. En los JO de Londres, 4/VIII/2012, el chino Sun Yang dejó un RM de 14’31¨02. Once años intocable. Se batieron un total de diez RM en conjunción con la progresión de los sistemas de entrenamiento, ciencia, tecnología, esfuerzo, dolor, la divulgación acelerada de los conocimientos de los técnicos en fisiología, motivación. China, además de sus avances, se ha nutrido con el conocimiento universal del australiano Denis Cotterell, quien dirigió la carrera de Sun Yang y Ye Shiwen, y recientemente con la sabiduría del estadunidense Mark Schubert, quien dirigiera a Janet Evans. Acaso Schubert o bien Bob Bowman sean las personas que pudieran explicar con mayor precisión la pálida actuación en Fukuoka y que apunta, para París, uno o dos oros individuales. El imperio norteño en hombres parece desmoronarse: en la tabla de RM aparecen tres plusmarquistas en 17 pruebas: Aaron Peirsol en 200 dorso, Caeleb Dressel en 100 mariposa y Ryan Lochte en 200 combinado. Las explicaciones abarcan aspectos económicos, políticos, sociales, los cambios permanentes de la generación de jóvenes en objetivos; las ideas como grupos sociales con la diversificación de actividades que exigen menor esfuerzo o resultados rápidos. La prestigiosa natación de EU afronta en sus entrenadores una tarea compleja. Es una fortuna para Bowman que Marchand no sea chino. Podría ser señalado, como con Cotterell, de colaborar para el enemigo. Entrenar se puede convertir en un problema ético no tanto para quien imparte conocimiento, sino el entorno, el absurdo y equivocado criterio del rebaño o manada.

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