No hay camino fácil

Refiere el griego Proclo que cuando el rey Ptolomeo I le preguntó a Euclides si había una forma más sencilla de aprender geometría, el autor de Los elementos le respondió: en geometría no hay camino fácil ni aun para los reyes. Así como no hay aritmética ni ...

Refiere el griego Proclo que cuando el rey Ptolomeo I le preguntó a Euclides si había una forma más sencilla de aprender geometría, el autor de Los elementos le respondió: en geometría no hay camino fácil ni aun para los reyes. Así como no hay aritmética ni álgebra para niños y otras para adultos, igual ocurre con la mayoría de las actividades tomadas con seriedad y la idea de alcanzar niveles elevados. Hay quienes gustan tomar atajos con el propósito de regirse por la ley del menor esfuerzo. Evitar la repetición una y otra vez todos los días durante años, cuando menos un par de décadas, con el fin de alcanzar estratos de excelencia, competitivo, que no garantiza el éxito a nadie. Cuántos ejercicios habrá realizado Yuja Wang y repetido Carmen, de Bizet, para alcanzar el dominio infalible de tocar las teclas con precisión y fuerza; desarrollar la destreza digital y un excepcional oído y ritmo que la han convertido en una célebre pianista. No todos entienden la cantidad de esfuerzo y amor que se debe poseer en el intento de escalar sin alcanzar la cumbre, aunque ése sea el leit motiv que impulsa al montañista que, al final, sube por el placer de hacerlo. Intentar algo en el deporte representa el verbo, otra dimensión, muy diferente a la del remedo en acciones sin mayor trascendencia. El deporte es cruel y hermoso, como la vida en muchos sentidos. En México no se aprecia porque está impregnado de la influencia política y social, y otras demasiadas subjetivas erradas, a veces con h, que se desprenden del atractivo futbol soccer, que lleva 95 años de sembrar promesas, falsas esperanzas. No es el tema el futbol ni su banal hiperbolismo —no hay goles, todos son golazos y golazazos, divierte el entusiasmo—, la emoción artificial provocada por la fuerza de la voz a través del micrófono, no por la calidad ni la técnica ni la estrategia, La fiesta del alarido, diría Manuel Seyde, sino por algunas ideas huecas que flotan sin apego a la realidad del deporte competencia; como muestra, un botón: mentalidad triunfadora (casi en punto de telequinesis), personalidad, actitud, sacrificio, ¿cuántas horas dedicarán los futbolistas en adquirir la personalidad que se preconiza en algunos medios de comunicación? ¿Así nada más? Si realmente la Comisión Nacional del Deporte fuera nacional y del deporte echaría abajo la mediocridad que se promueve y, como parte de una medida de orden y progreso, restablecería en la liga el descenso y ascenso que anula la competencia. El poder económico del futbol, el cuerno de la abundancia, no se subordina a la Conade. El deporte y la sociedad mexicana viven serios problemas de ignorancia y violencia. En el Senado degüellan una gallina, en la Cámara de Diputados aceptan el cadáver de un extraterrestre. Pura simulación en la voz oficial: las gráficas van hacia abajo, pero la violencia se dispara. El deporte no vive aislado de la política y la sociedad. Por fortuna, como en ciencia y arte, produce notables, genios. Hay muchísimas cosas por hacer. Hace días señalé que Carl Sagan afirmó que el 90% de la población de EU es ajena a la ciencia. Corrijo, dijo 95%. Pulsa.

Temas: