Meta: -3’07” por Km
Cada maratón muestra su propio rostro. Y cada maratonista persigue la construcción de su propia historia. Más de 50,000 historias, mar agitado, estallido de voluntades, se entrelazan este domingo 21 en Londres, una de las competencias más emblemáticas y que forma parte ...
Cada maratón muestra su propio rostro. Y cada maratonista persigue la construcción de su propia historia. Más de 50,000 historias, mar agitado, estallido de voluntades, se entrelazan este domingo 21 en Londres, una de las competencias más emblemáticas y que forma parte del World Marathon Majors con Berlín, Nueva York, Chicago, Boston y Tokio. Los maratones más grandiosos del mundo por la alta clase de atletas, la explosión agonal que comunican, la esmerada organización, los premios, la divulgación y atractivo. Londres, además de la conjunción de astros, se ha significado porque desde su inicio, en 1981 —sus creadores, los legendarios Chris Brasher y John Disley, tras el impacto de las excelencias del maratón de NY. Chris Brasher (21-08-1928 – 28-02-2003), un bravo pura sangre inglés, periodista, alpinista, expedicionario al Ártico, reserva del grupo de Edmund Hillary al Everest; campeón olímpico en 3,000 m steeplechase, acaso el único al que han llevado borracho a recibir el oro olímpico, lo habían descalificado y rectificaron, rechazó una distinción de Margaret Tatcher por no estar de acuerdo con el boicot a los JO de Moscú 80; fue uno de los pacemaker marcadores de pasos, de Roger Bannister cuando el 6 de mayo de 1954 rompió los 4 minutos de La Milla en Iffley Road— ha repartido más de 800 millones de euros en causas benéficas. Concede premios económicos por igual: 55,000 dls al ganador, 30,000 al 2º y 22,500 al 3º: parte del sello distintivo del certamen. Londres presenta uno de los trayectos más rápidos; un imán tan fuerte para el maratonista como Berlín o Chicago. Los récords los poseen Kelvin Kiptum en la edición de 2023 en 2:01.25 (la 2ª mejor marca es de Elud Kipchoge en 2:03’37” en 2019) y la keniana Mary Keitany en 2:17’01 oficialmente, y Paula Radcliffe en 2:15’25” en “competencia mixta” (¿?) el 2003. El grupo de mujeres arroja lava y piedras incandescentes: la favorita es la etíope Tigist Assefa con el RM de 2:11’53”, señalado en septiembre en Berlín. Enfrenta a la explusmarquista Brigid Kosgei (2:14’04” en Chicago 2019), y Ruth Chepngetich (2:14’18”), ambas kenianas con la 2ª y 3ª mejor marcas de la historia; a la campeona olímpica Peres Jepchirchir (2:17”16” ) y a otras notables que corren en menos de 2:17’30”: las etíopes Tigist Ketema (2¨16”07); Almaz Ayana (2:16’22”), Megertu Alemu (2:17’09”); Joyciline Jepkosgei, Kenia, 2:17’23”; Yalemzerf Yehualaw, Etiopía, 2:17’23” y Sheila Chepkirui, Kenia, 2:17’29”. La salida es el Cutty Sark y la meta frente a Westminster, con elevación promedio de 33 msnm. Es probable que se presencie ataque RM. Para lograrlo se requiere una temperatura entre los 8 y los 14 grados Celsius y un ritmo menor a los 3 minutos con 7 segundos cada kilómetro. Cuando en la línea del horizonte se perfila el crepúsculo crepita el fuego espiritual del héroe Kenenisa Bekele, quien, a sus 41 años, busca en Londres su calificación a JO. En 2019, en Berlín, quedó a sólo 02” del RM de Kipchoge. Enfrenta a Tamirat Tola y a Mosinet Geremew, oro y plata en el Mundial de Oregon.
