Los 1,500 fragmentan la mente triunfadora
Cada prueba posee su propia naturaleza y ésta plantea su desafío a la capacidad del atleta. Acaso ninguna presente tanto misterio como los 1,500 m planos cuyo velo ni siquiera puede ser descubierto por las investigaciones fisiológicas ni por los cronometrajes. La carrera ...
Cada prueba posee su propia naturaleza y ésta plantea su desafío a la capacidad del atleta. Acaso ninguna presente tanto misterio como los 1,500 m planos cuyo velo ni siquiera puede ser descubierto por las investigaciones fisiológicas ni por los cronometrajes. La carrera atlética de las tres vueltas y media a la pista revienta las coordenadas cartesianas de fuerza y tiempo.
En Tokio, se ha producido una de las grandes sorpresas del Campeonato Mundial con la inesperada victoria del portugués Isaac Nader, de 26 años, en 3´34”10, quien con un sprint huracanado que principió tras cruzar la línea de los 300 m se fue abriendo paso y de un séptimo lugar, encajonado, avanzó al quinto sitio cuando faltaban 50 m para llegar a la meta.
Su feroz ataque fulminó próximo al estambre, a la manada de lobos que corrían tras la liebre de oro; iban el favorito Niels Laros, 20 años, de Países Bajos; y los kenianos Timothy Cheruiyot, oro en el Mundial de Qatar y Reynold Cheruiyot, de 21 años, así como el inglés Jake Wightman, que fue superado por Nader apenas por 2/100 de segundo, en una final de imagen eléctrica, dramática. Desde hace varias semanas, la vista se dirigía a Laros tras que el 22 de agosto exhibió una forma de locomotora al arrollar al keniano Phanuel Koech de 18 años con un cronometraje en el Meeting de París, de 3´27”72, que lo colocó como el noveno corredor de 1,500 m más rápido de la historia, un escalafón que domina el marroquí Hicham El Guerrouj en 3´26”00, desde el 14 de julio de 1998.
Fue un infortunio para Koech haber tropezado en la cuarta serie eliminatoria, tras recibir un empujón del sueco Samuel Pihlström. (No prosperó la solicitud de la Federación de Kenia ante la World Athletic, de darle oportunidad de pase a semifinales). La forma es más importante que la marca personal. Pero la forma y la marca se esfuman con frecuencia en esta distancia tan compleja y difícil de descifrar.
En el atletismo no encajan las afirmaciones de una sociedad y medios de comunicación simplistas de que ganan aquellos que tienen mentalidad triunfadora. ¿Y el resto que compite, qué? La competencia en la elite olímpica y mundial es mucho más que mentalidad, que bajo ese enfoque es puro humo de subjetivismo. No participaron Azeddine Habz, francés con la mejor marca del año 3´27”49 la 6a mejor de todos los tiempos; tampoco el noruego Jakob Ingebrigtsen. La prueba puede ser lenta o rápida; la primera favorece a los corredores de poderoso sprint y si es rápida, a los de mayor capacidad resistencial.
Ondula y estalla en el final con la energía de un tsunami. La referencia conocida: El Guerrouj, cuatro veces oro en Campeonatos Mundiales necesitó de tres JO para vencer. Asombra el potencial del sueco Armand Duplantis que rompió el RM de pértiga en 6.30 m; así como el cuarto oro mundialista de la keniana Faith Kipyegon en los 1,500 m planos.
