La natación recobra alta clase mundial

Se impregna el espíritu de alegría, asombro, admiración, al percibir que, después de más de medio siglo, la natación de México posee dos valores, Gabriel Castaño y Jorge Iga, de talla de primer mundo, de las décadas de los 40 a los 60, en plena contradicción al ...

Se impregna el espíritu de alegría, asombro, admiración, al percibir que, después de más de medio siglo, la natación de México posee dos valores, Gabriel Castaño y Jorge Iga, de talla de primer mundo, de las décadas de los 40 a los 60, en plena contradicción al entorno nacional: una atmósfera social de creciente violencia e inseguridad, que ha enfrentado con flagrante incompetencia problemas educacionales, de salud, corrupción, justicia, y con marcados signos de ignorancia, cinismo —“…era como tener en prisión la libertad y en especial la libertad de expresión”, la frase es de AMLO; apareció en el diario El País (en un comentario acerca del periodista Julian Assange, tras su liberación en Londres). Candil de la calle y oscuridad en tu casa—, hipocresía. El matemático, pensador, filósofo, geómetra inglés Bertrand Russell expresó: “La humanidad posee una moral que predica, pero no practica, y otra que practica y no predica”.

Castaño e Iga podrían ser titulares de las dos escuadras con mayor prestigio en la historia universal, las selecciones olímpicas emblemáticas de EU y Australia, y acaso potencialmente, los dos mexicanos, con perspectivas de luchar por el metal en los JO de París a celebrarse del 24 de julio al 11 de agosto en una afirmación que oscila como el féretro de Mahoma en el condicional si alineasen como titulares de norteños y antípodas. En el cabrilleo de las ondas acuáticas de Londres 48 aparecen los nombres del acapulqueño Clemente Mejía, 4º lugar en 100 m dorso; el 7º sitio del relevo 4x200 m libres con Ramón Bravo, Ángel Pato Maldonado, 200 mariposa, Apolonio Castillo y Alberto Isaac; promedio de 2’15”; la 6º posición de Eulalio Ríos, el delfín de Hueyapan, Veracruz; de Guillermo Echevarría con su plusmarca mundial en 1,500 m nado libre, en Santa Clara (16.28.1 el 7 de julio del 68), el oro olímpico de Felipe Tibio Muñoz en los 200 m pecho. El entorno mexicano era burbuja luminosa —con modelos internacionales de lucha, de emancipación contra el racismo y regímenes dictatoriales, con protestas en la palestra olímpica, guerras, valor, arrojo; el Sputnik y más tarde el hombre en la Luna—, en la que la levadura espiritual del pueblo apuntaba hacia la superación y paz.

La referencia del crono de 21”67 de Castaño, en su 2º ciclo olímpico, lo hace más rápido que los poderosos sprinters Matt Biondi, Alexander Pópov, Pieter van den Hoogenband, Gary Hall y que lo colocaría, en este momento, en el 2o lugar y en la titularidad de EU, después del multicampeón Caeleb Dressel, en la prueba individual de 50 m nado libre. Guardando toda proporción, el regiomontano Castaño, 27 años, ya se iba a retirar, pero regresa con cierto paralelismo al del mariposista Pablo Morales. Su perspectiva: finalista en París. Iga, de 27 años, de San Luis Potosí, podría ser, con su 48.30, titular de Australia en 4x100. Su perspectiva, semifinalista en 100 m nado libre. Ambos han alcanzado la madurez agonal en el entorno de escuadras de EU.

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