La incultura del grito ciega al futbol
Hay empates que no reflejan igualdad y victorias que no representan superioridad de clase en el deporte. Como testimonio, un par de ejemplos que involucran la influencia del cambio del reloj biológico y las actuaciones en regiones geográficas situadas por encima de los ...
Hay empates que no reflejan igualdad y victorias que no representan superioridad de clase en el deporte. Como testimonio, un par de ejemplos que involucran la influencia del cambio del reloj biológico y las actuaciones en regiones geográficas situadas por encima de los 2,100 m sobre el nivel del mar.
En ambos casos se registran científicamente disminución en el rendimiento, en relación con el ciclo circadiano y la menor cantidad de oxígeno. A fines de la década de los 50, la selección de Inglaterra, el equipo de la Rosa, sufrió una de sus peores experiencias; cruzó el océano Atlántico, siete husos horarios, al realizar una gira por Sudamérica y México.
El 13 de mayo enfrentó a Brasil con Pelé, Didí, Djalma Santos, el arquero Gilmar…, campeón del Mundial en Suecia 1958, en el Maracaná, y perdió por 2-0. Se dirigió a Lima y el 17 de mayo sufrió un descalabro por 4-1 ante Perú en el estadio nacional de Lima. Se presentó en México el 24 de mayo y fue derrotada por la selección nacional 2-1 en el estadio de CU, lo que fue motivo de extraordinaria alegría y acaso la mayor decepción para los ingleses.
Los goles los anotaron Raúl Cárdenas, del Zacatepec, y Salvador Reyes, del Guadalajara. Dos años después, la Selección de México viajó a Inglaterra y fue rociada de cuero por 8-0. Le tocó cruzar siete husos horarios. En el resultado se combinó la mejor clase de los isleños con el cambio del reloj biológico.
Dijeron que el arquero Mota, tan pequeño de estatura, recibió tantos goles, tres del astro Bobby Charlton, porque el pasto de Wembley estaba tan crecido que le impedía ver los disparos (veo a Mota desviando la trayectoria de cabezazo del Tubo Gómez cuando el Oro ganó el Campeonato Nacional por 1-0 al Guadalajara; llegaba de una exitosa gira en Nueva York).
La fecha de la debacle en Londres, un inolvidable 10 de mayo de 1961. Hace un par de años, en diciembre del 23, se festejó ruidosamente el triunfo del América, 3-2, sobre el Barcelona, en EU. El Barcelona jugó tres partidos en cinco días. Había empatado 1-1 con el Valencia el 16 de diciembre; el día 20 se impuso al Almería 3-2; al finalizar el partido nocturno viajó a EU. Cruzó el Atlántico; llegó, vio y perdió ante el América de México por 3-2.
El jet lag afecta más cuando se viaja de Este a Oeste que de Oeste a Este. Con frecuencia se magnifican algunos resultados sin tomar en cuenta estas consideraciones. ¿Cuál es el valor de los empates de la selección ante las oncenas Japón (0-0) y Corea del Sur (2-2), que cruzaron siete u ocho husos horarios? Un valor semejante al 1-0 de Bolivia, en el estadio El Alto a 4,088 msnm, sobre el Brasil de Ancelotti.
Hay especialistas serios que afirman que los asiáticos pertenecen a la parte superior de un segundo nivel mundial y México al mismo núcleo con tendencia al límite inferior. Haciendo a un lado la incultura del grito estridente que emociona a la muchedumbre y ciega a algunos comentaristas, bajo esta óptica no son muy alentadoras las perspectivas en el próximo Mundial.
