Kipchoge, en jaque

Pudo haber sido en las páginas de un libro del historiador Mallet cuando en la memoria de Michel Bréal, tras informarse de la gloriosa victoria de Milcíades en la batalla de Maratón y de la legendaria carrera de Filípides al ágora de Atenas para anunciar el triunfo de ...

Pudo haber sido en las páginas de un libro del historiador Mallet cuando en la memoria de Michel Bréal, tras informarse de la gloriosa victoria de Milcíades en la batalla de Maratón y de la legendaria carrera de Filípides al ágora de Atenas para anunciar el triunfo de los griegos sobre los persas, empezó a gestarse conquistas en la que los hombres se significaban por su valentía, audacia y resistencia, y a dar forma la idea de una exigente prueba que desafiara la capacidad física y agonal de los atletas. Un puñado de años después (1903), en ciclismo nace El Tour de Francia. Bréal sugirió su idea a Pierre de Coubertin y fue aceptada por su simbolismo histórico y mítico, y el maratón principió un camino de hazañas, espectacularidad y colorido agonal. De Atenas 1896 a la fecha se ha transformado con el conocimiento de entrenadores, fisiólogos, científicos, artistas del acondicionamiento físico, la tecnología, convirtiéndose en una actividad emblemática con una pluralidad de significados en los cinco continentes: esfuerzo, lucha, victoria, fama, dinero, récords, salud, superación profesional y dinamismo. Durante un tiempo se creó una atmósfera de incertidumbre en cuanto a la relación de cantidad y tiempo de esfuerzo con los resultados. La cuadratura al círculo empezó a despejarse con el simbólico triunfo de Abebe Bikila, su paso por el Arco de  Constantino, de correr descalzo la ingente distancia de 42 mil 195 metros y cuatro años después con la primera doble victoria, en Tokio: los ojos de estudiosos e investigadores se dirigieron a la altura del Valle del Rift de Etiopía. Se comprobaron y reafirmaron los beneficiosos efectos con el oro del etíope Mamo Wölde en México 68. Un núcleo de atletas, la mayoría de África, aportó su granito de arena en la evolución del récord mundial. Un poco más el keniano Eliud Kipchoge en una estela de esfuerzos de casi 25 años en los que el objetivo cimero apunta hacia las dos horas como una frontera del límite humano y el escenario, la trayectoria casi plana y a nivel del mar de Berlín, donde se ha batido el RM de hombres en nueve ocasiones. Tercer bicampeón olímpico Kipchoge, de 38 años, en Río de Janeiro 2016 y Tokio 2020-21 (el segundo fue el polonés Waldemar Cierpinski, en Montreal 76 y Moscú 80), poseedor del RM en 2 horas 01.09 tendrá el próximo domingo un formidable adversario en su compatriota Kelvin Kiptum, de 23 años, vencedor de Londres con el segundo mejor cronometraje de la historia 2:01.25 señalado el 23 de abril en Londres. Se presentan varias perspectivas de interés, la valoración de Kipchoge, con miras a convertirse en el primer maratonista de la historia en conquistar el tercer oro olímpico y hasta qué edad puede un atleta conservarse en la cúspide de la élite. Se presenciará en Berlín una lucha de grupo contra un atleta en notable progresión, que se prepara en solitario en las alturas del Valle del Rift. Kipchoge y el RM estarán en jaque; podría romperse entre 17 y 23 segundos y perfilar el horizonte del futuro vencedor los JO en París 2024.

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