Hipocresía de Occidente
En realidad, el punto se puede situar a fines de la década de los 40, tras que Inglaterra y EU rompieran las relaciones con la URSS; sin ésta, aquéllos no habrían vencido a la Alemania nazi, aunque en el celuloide hollywoodense ni siquiera se le mencione. En Inglaterra, ...
En realidad, el punto se puede situar a fines de la década de los 40, tras que Inglaterra y EU rompieran las relaciones con la URSS; sin ésta, aquéllos no habrían vencido a la Alemania nazi, aunque en el celuloide hollywoodense ni siquiera se le mencione. En Inglaterra, un poco antes George Orwell —autor de la frase: “Libertad significa el derecho de decirle a la gente lo que no quiere oír”— tenía dificultades en editar su ensayo Rebelión en la granja, pues la censura no le permitía expresar en forma alegórica a José Stalin. En el deporte, la raíz y origen del conflicto, del odio, del rencor, de la difamación, de acusar sin ninguna prueba, se podría situar en terreno neutral, en Montreal.
Ahí, un país con 19 millones de habitantes, la República Democrática Alemana, aplasta a EU en el cuadro de medallas de los JO 1976 con la URSS como un coloso por encima de ambas. URSS 49 oros; RDA 40; EU 34. En la competencia acuática la RDA, en un Festival de ondas doradas y azules, con Kornelia Ender como figura cimera, pica con mortal aguijón y revienta el orgullo y el poderío del equipo femenino de las estadunidenses; eclipsa a sus estrellas: de un programa con 13 medallas en disputa la RDA gana 11, EU 1 en prueba, (resuenan los gritos acusatorios de Shirley Babashoff al ganar el único oro de las norteñas en el relevo 4x100 m libre); la restante es para las soviéticas en los 100 m estilo de pecho en los que la URSS y la RDA ocupan los seis primeros sitios de la final.
El 22 de julio de 1976, en un acontecimiento pocas veces visto Ender, de 17 años, en 23 o 25 minutos de diferencia, sale de la pileta con el agua resbalándose por el cuerpo, sube al podio, regresa al estanque, rompe dos récords mundiales, el de 100 m estilo de mariposa en 1´00”13 y el de 200 m libres en 1´59”26 y regresa al podio dorado. Las condiciones estaban listas para carterizar la delegación de EU y acentuar la Guerra Fría.
El presidente Jimmy Carter cancela la posibilidad de otro descalabro superior en el escenario olímpico teniendo como local a la URSS en los JO de Moscú 1980. Orquesta el boicot justificándose con un motivo: la guerra de Afganistán; país que cuatro años después no asiste a los JO de LA. Por último de 11 participaciones en JO la URSS domina en 7 y EU en 4. No obstante, los medios de comunicación occidental, el cine, las series de televisión colocan una telilla en los ojos de los aficionados.
Llevamos décadas de presenciar cómo se descalifica el deporte y actuaciones de países socialistas; se les castiga y expulsa en violación de la Carta Olímpica que afirma: la competencia es entre individuos no entre naciones. El garrote no se lo aplican ellos. Europa y países anglosajones arman a Ucrania hasta los dientes en la acción bélica contra Rusia. Pero no mueven un dedo para frenar el genocidio de Israel en Gaza. No es lucha por la libertad ni por salvar vidas. Sus propósitos no son humanitarios, son utilitarios e hipócritas. Una doble moral de la que no es ajena el COI.
