Faith, alados pies

La keniana Faith Kipyegon, de 29 años de edad, voló muy cerca de las aguas del Danubio, en Budapest, con alados pies y extendió su grandeza y coto de caza de los 1,500 m lisos a los 5,000 con una luz intensa que se proyecta al estadio de los JO de París 2024. Grandes ...

La keniana Faith Kipyegon, de 29 años de edad, voló muy cerca de las aguas del Danubio, en Budapest, con alados pies y extendió su grandeza y coto de caza de los 1,500 m lisos a los 5,000 con una luz intensa que se proyecta al estadio de los JO de París 2024. Grandes proezas en el Mundial de Budapest, combinándose la energía de jóvenes de poco más de 20 años con los avances tecnológicos, los sistemas de acondicionamiento físico, con el afinamiento de la técnica y llameante espíritu de lucha. El Mundial como un ensayo con miras al más grande escenario histórico. Nunca se había presenciado que una mujer aleara la rapidez y la astucia que exige los 1,500 m con la enorme capacidad resistencial de los 5,000 m. Ni en mundiales ni en JO. Kipyegon es la expresión de la modernidad en el ápex del atletismo. Habría que retroceder las manecillas del reloj y dirigir la vista a la hazaña del legendario finlandés Paavo Nurmi en los JO de París 1924, oro en los 1,500 m (3’53”6) y los 5,000 m (14.31.2) en los balbuceos experimentales de entrenamientos en aquellas épocas impregnadas de pensamientos relativamente idealistas en los que no se definía la especialización tan marcada en el semifondo y fondo. Tras 80 años, Hicham El Guerrouj (3.34.18 y 13.14.39) igualó en los JO de Atenas 2004 la ilustre actuación de Nurmi. Acuden a la mente modelos de resistencia que difícilmente podrán repetirse por la especialización. Los históricos oros de Emil Zátopek, La Locomotora Checa, en 5,000, 10,000 y maratón en una semana, con una particularidad, tres días de diferencia entre cada prueba. Lo decimos porque el finés Lasse Virén, el primer hombre que logró el doblete en los 5,000 y 10,000 m, ¡en dos ocasiones, en Múnich y Montreal!, hizo algo asombroso en 1976: compitió con tan sólo 17 horas de descanso entre el 10 y el maratón —30 y 31 de julio—, y finalizó en soberbia demostración de resiliencia en el quinto lugar en una prueba que ganó el polonés Cierpinski. No hay antecedentes de lo que ha hecho la keniana  Kipyegon, mujer de raza negra de músculos delgados, prodigioso cuerpo, de aceradas alas en los pies, beneficiada por el menor peso de las zapatillas y por entrenar con Patrick Kipsang, quien dirige a Eliud Kipchoge, la rutilante estrella del maratón quien, por cierto, ganó el oro del Mundial de París a los 18 años, en los 1,500, sobre dos colosos: Hicham El Guerrouj y Kenenisa Bekele. ¡En el 2003! Subrayemos y enfaticemos lo difícil que es la confrontación agonal mundial y olímpica. Kenianos y etíopes han extendido los umbrales de longevidad y alta clase, edificados en la cultura del esfuerzo y espíritu agonal, en los que crepita el fuego espiritual de lucha y superación. Fue sometida a una dura presión por la etíope Sifan Hassan, corredora neerlandesa, ganadora del doblete olímpico en 5 y 10 en Tokio 20-21. Kipyegon viajará a París con la vista puesta en el triplete dorado de los 1,500 m y el inédito doblete olímpico en semifondo y fondo. Y Sifan y otras a impedirlo.

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