Estimulante

Desde hace tres décadas, China representa el arquetipo mundial en el efímero arte de los clavados. Alcanzar la cumbre para los clavadistas de China representó un entrenamiento arduo, duro, una entrega total, el pulimento de su técnica, capacidad de concentración ...

Desde hace tres décadas, China representa el arquetipo mundial en el efímero arte de los clavados. Alcanzar la cumbre para los clavadistas de China representó un entrenamiento arduo, duro, una entrega total, el pulimento de su técnica, capacidad de concentración mental, en varios JO para vencer no sólo el aspecto agonal, sino, además, los enfoques estéticos y culturales, romper el concepto de belleza, tan diferente en Europa como en Asia y las fronteras políticas de occidente, así como el culto a figuras de enorme relieve de EU.

Con las actuaciones tan notables de chinos y mexicanos en el Campeonato Mundial de Singapur, no menos deja de deslizarse el recuerdo de dos saltadores chinos que construyeron los primeros peldaños hacia el empíreo. Tan Liangde, que ocupó tres veces el segundo lugar en los JO de Los Angeles 84, Seúl 88, después del astro Greg Louganis y Barcelona 92 en el trampolín de 3 metros.

En Seúl ocurrió un hecho emocionante cuando Louganis, de 28 años, estuvo a punto de perder ante Xiong Ni, de 14 años; el oro en 10 m se decidió en el salto inverso, de holandés, como se le conoce en México, o el salto de la muerte, como le llaman algunos anglosajones, pues el 16 de julio en Edmonton falleció el ruso Sergey Chalibashvili, de 21 años, tras golpearse en la nuca, en el filo de la plataforma, siete días antes en competencia de la Universiada de 1983. Triunfó Louganis con un salto excepcional.

Fue Xiong Ni el primer chino en alzarse con el oro en los JO de Atlanta 96, aunque en el trampolín de 3m. Repitió la hazaña en los memorables JO de Sidney, en los que Fernando Platas ocupó el segundo lugar y Dmitri Sautin, Rusia, tercero. Que México rivalice con los líderes del mundo en esta parcela es algo estimulante.

Ayer, nuestro país consiguió su 4a medalla de plata en el Singapur en el trampolín de 3 m sincronizado con Juan Manuel Celaya, 26 años, y Osmar Olvera, 21, con 449.28 después de los chinos Zongyuan Wang, de 23, y Jiuyuan Zhen, 21, con 467.31.

Las puntuaciones son muy subjetivas, como darle un 8.5 a una aurora boreal y un 9.3 al otear el planeta desde el Everest. Transformar la belleza en número es un sistema de lo más limitado tanto en el deporte como en el arte, sea música, escultura, pintura, literatura...

En el oro y la plata en la prueba individual de un metro entre Jiuyuan, Zheng y Osmar hubo una diferencia significativa en el grado de dificultad que representa el valor del salto que comprende vueltas, maromas, giros helicoidales. En una fracción, menos de un segundo y medio, el clavadista se retuerce como un gato y penetra en vertical con el sonido de succión como quien desgarra un papel de celofán. Zheng, con 19.1, hizo más que Osmar, con 19.5 en GD.

La diferencia en 6 saltos la marcaron las 2 ½ vueltas al frente con un giro helicoidal (81.60) contra 76.80 del mexicano. Y las 2 ½ adentro en B, escuadra (81.60) vs. 76.50. Olvera fue mejor que Xheng en el 107B, 3 ½ al frente (79.20) vs. 69.30. México ocupa el 13 sitio en Singapur con 0-4-1. China domina con 10-5-1; Australia con natación 2º con 6-1-3 y Alemania 5-0-0.

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