En alas de Águila

Corrían seis minutos de juego cuando el Caesars Superdome de New Orleans se estremeció al presenciar el brutal impacto de los jugadores y la formación de una montaña de músculos. La carga de la oncena Philadelphia Eagles, de mayor peso y estatura, hizo retroceder a ...

Corrían seis minutos de juego cuando el Caesars Superdome de New Orleans se estremeció al presenciar el brutal impacto de los jugadores y la formación de una montaña de músculos. La carga de la oncena Philadelphia Eagles, de mayor peso y estatura, hizo retroceder a Kansas City. El ovoide cruzó la meta en una jugada conocida por los especialistas como Tush push: todos empujaron al mariscal de campo, Jalen Hurts. La acción fue a manera de preludio de la superioridad de las Águilas en la edición LIX del Super Bowl. Victoria aplastante sobre Kansas City, 40-22, que proyecta una pluralidad de significados de orden deportivo, político, social, el cambio cultural que se observa en el mundo. Lección agonal, lúdica de la preparación profesional en la revancha. En ningún otro juego de conjunto impera tanto el peso y el cumplimiento de la segunda Ley de Newton: fuerza es igual a masa por aceleración. El deporte se rige y es expresión pura de la ciencia física: rapidez, peso, fuerza, ángulos, parábolas, giros, superficie. Nada tan oportuna como la información detallada del periodista Ariel Velazquez presentada en Excélsior el viernes. La línea de Eagles, con 1.98 m de estatura, 156 kilogramos, en promedio, superior en 2.5 cm y en once kilogramos a la de Kansas City. Los borraron del mapa e impidieron que el quarterback, Patrick Mahomes, con 3-2, se aproxime al récord de siete anillos de oro del Super Bowl del inmortal Tom Brady. Se entroniza la individualidad en el grupo. Los quarterbacks son como la parte visible del iceberg. Su tamaño depende del cuerpo, peso, volumen, entorno. En el futbol americano no es propiamente un choque, como a algunos les parece, entre mariscales de campo, sino de la capacidad, destreza, rapidez de la línea defensiva, que tiene como objetivo romper la línea ofensiva con el fin de reducir y anular la distribución del balón del QB a sus corredores y receptores. Sin la alimentación del fuego no estalla la pólvora. El Super Bowl, desde hace décadas, es uno de los más grandes espectáculos del planeta. Incluso lo presencian personas que acaso nunca ven partido alguno de la Liga Nacional o Americana. Es imposible separar la fiesta deportiva de los acontecimientos políticos. Después de su victoria en 2018, las Águilas de Filadelfia no visitaron la Casa Blanca. La NFL retiró las leyendas “Fin al racismo”. Donald Trump anunció, con Benjamin Netanyahu, en un acto de conmovedora misericordia, hacer un plan para la prosperidad de Gaza. La morsa y el carpintero de Lewis Carroll. Fue abucheado dentro y fuera del estadio, al igual que la preciosa Taylor Swift. Un hombre saltó al emparrillado ondeando la bandera de Palestina. Desfilan imágenes: Colin Kaepernick arrodillándose durante el himno nacional en el Super Bowl LVI en protesta al racismo. Antes de la guerra civil, en EU era un delito enseñar a leer a los esclavos negros. La aparición de The Black Power en México 68, el puño derecho enguantado de negro de Tommie Smith, el izquierdo de John Carlos. Millones siguen a Trump. “Nada humano me es ajeno”, expresó el latino Terencio.

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